10.11.12
-Varias- Ilusiones entre líneas 4.
El hombre correspondiente al nombre de Hangeng tomó de la mano a Heechul, ambos entrelazando sus dedos.
Kyuhyun sonrió ante toda la situación, después volviendo su cabeza hacia donde el conejo, el rubio, y ahora Donghae descansaban, suavemente pronunció:
-Hyukjae…- El nombrado despertó y asistió al llamado, gateando hasta donde Kyuhyun se encontraba.
-Ya sabes qué necesito- Acarició la cabeza al chico rubio como si fuese un perro y éste de inmediato se regresó al árbol, lo rodeó un poco y a los segundos se puso de pie, con una caja dorada en las manos, la cual fue entregada al castaño.
-Gracias, ahora vete.- Y Hyuk acató la orden, yendo de nuevo a dormir.
Ryeowook, quien era presente de todos los actos, había tomado una especie de odio hacia Kyuhyun, le resultaba imposible que diera órdenes a todos, y encima que le hicieran caso. Más aparte, le molestaba que se sintiera con el derecho de tocar el cuerpo de cualquiera, en verdad sentía un rechazo enorme hacia él, sin embargo, todos esos sentimientos negativos, se complementaban con su miedo; se sentía incapaz de huir, no sabía las posibles consecuencias que pudiese traerle, además ni sabía para donde correr, no había un camino visible que pudiera tomar para escapar.
Kyuhyun puso la caja dorada sobre la mesa, frente a Siwon especialmente, se cruzó de brazos mientras sonrió de lado y alzó una ceja.
-Ya sabes como funciona esto pony… Hee es tan inteligente para no arriesgarse él… ¿Verdad?- Volvió a sonreír, cínicamente, mientras cruzaba la pierna.
-No soy un pony.- Enfadado, Siwon suspiró y tomó la caja, acercándola a él. Con las yemas de sus dedos acarició el borde de esta mientras se mordía el labio inferior con los colmillos, acto de inseguridad.
Ryeowook mantenía la mirada fija en la escena, de todas maneras no tenía nada que hacer. Se sentó en el pasto observándolos, nuevamente su curiosidad se hacía presente, quería saber qué había dentro de esa caja.
-Yaaaah! Ábrela!- Ordenó Heechul, quien ya había pasado a sentarse en las piernas de Hangeng. Y el caballo cumplió las palabras dichas, tomó el borde de la tapa y levantó la caja. De dentro de esta emanó una luz lo suficientemente brillante como para hacerlos entrecerrar los ojos. Seguido de ése destello, un humo color rosado comenzó a salir.
-¡Hah! No tuvieron suerte.- Rió alto Kyuhyun, sonriendo después satisfactoriamente.
-Lo siento- Musitó Siwon, viendo de reojo a Heechul, quien estaba entretenido mordiendo el lóbulo de la oreja de Hangeng. Al notar toda la escena, Hee sólo suspiró.
-No importa, así está mejor… ¿A quiénes tienes disponibles?- La sonrisa de Kyuhyun se borró al escuchar las palabras de Heechul.
-Tengo a Sungmin, Hyukjae… y- Se mordió el labio inferior suavemente, viendo rápidamente a Donghae. Como si hubiera recordado algo, los miró triunfante volviendo a sonreír.
-Y tengo a Ryeowook.-
-……… ¿Eh?- Se escuchó a coro de 4 voces. El HanChul, Siwon y el pequeño Ryeowook miraron a Kyuhyun extrañados. Para esos tres, ese nombre era desconocido, y para Ryeo era una sorpresa que Kyuhyun lo nombrara… y encima que dijera “Tengo a”… ¿Qué planeaba?
-¿Qué o quién es eso?- Preguntó Heechul.
-Digamos que… es un nuevo animalito; una nueva mascota.- Aquella corta línea de palabras produjo una extensa sonrisa en esos tres rostros. Mientras que en Ryeo produjo cientos de escalofríos y una mueca de completo temor.
-Suena interesante, quiero ver.- Heechul trató de levantarse pero Hangeng lo tomó de la cadera con fuerza, impidiéndoselo.
-Que vaya Siwon.- La suave voz de Han cambió a una más firme y grave, observando a Kyuhyun severamente. Ryeo no pudo deducir si en su mirada había odio, coraje o advertencia.
Una lluvia de expresiones y palabras surgió entre los cuatro, creando un debate sobre algo que para Ryeowook no dejaba claro.
-Hyukkieeeeeeeeee…- La vocecilla de Donghae se escuchó a lo lejos pero al momento nadie asistió, mas que el que pequeño Wook, que lo miró de reojo.
Hae tiraba de la playera de Hyukjae mientras se tallaba un ojo con la mano y le hablaba en tono lloroso.
-Hyukkie… Hyukkieeeeeeeee- Pero nada, nadie le hacía caso. Así que optó por gatear alrededor del árbol hasta que se perdió se vista. Ryeowook se alzó de hombros ante eso, no era su asunto, hasta que la voz de Siwon lo atrajo de nuevo a observar el debate.
-Bien, lo tomaré.- Y el caballo dejó su asiento para ir hasta donde estaba Wook, flexionó las rodillas, apoyó su antebrazo izquierdo sobre su muslo y extendió su diestra hacia el pequeño.
-Vamos pequeño, dame la mano.- Siwon le sonrió tan amablemente que por instinto Ryeo extendió su mano y la colocó sobre la ajena, lo miró fijamente y no se inmutó. Pronto sintió cómo su mano fue estrechada con suavidad, jalándola un poco para intentar levantarlo, Wook lo hizo; se puso de pie.
Ambos se miraron y
-¿A dónde vamos?- El pequeño lo miró, jalándolo temeroso de la mano cuando sintió caminar a Siwon.
-A tener sexo ¿Me acompañas?- Como si fuera lo más normal del mundo, Siwon le sonrió al pequeño, tirando de su mano para que éste comenzara a caminar. Ryeo de la impresión retrocedió y se soltó del agarre. Kyuhyun al mirar su reacción, se quejó.
-Eish… No me des problemas- Kyu caminó hacia Ryeo, se posó detrás de él y colocó sus manos en sus hombros, empujándolo hacia el cuerpo de Siwon. –De todas maneras ya estás aquí.-
El pequeño iba a comenzar a objetar cuando todos los presentes escucharon varios quejidos.
-Ahhh… N… noo, ah-ahí no… Ahhhh-
Kyuhyun instantáneamente reconoció esa voz, volteó su mirada al árbol y justo como se imaginó, Donghae no estaba. Tomó con fuerza de la muñeca a Ryeowook y caminó con rapidez hacia el árbol, jalándolo consigo; El HanChul, que aún permanecían sentados, se pusieron de pie y abrazados, fueron detrás de Kyuhyun, seguidos por Siwon.
-Dónde estás Donghae…- Musitó Kyu mientras se mordía el labio preocupado. Al llegar al pie del árbol, sólo encontró a Hyukjae y Sungmin dormidos y abrazados. Siwon los miró a todos y con su dedo en los labios, les indicó que guardaran silencio. Comenzó a caminar sigilosamente, haciendo que los demás lo imitaran.
Los cinco chicos rodearon el árbol, llevándose una sorpresa, especialmente Ryeowook.
En el tronco del árbol estaba recargado Donghae, tenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y sudor en la frente. La playera con jirafitas que tenía puesta estaba alzada por su misma mano, revelando su apenas marcado abdomen. Pero no era todo, por su descubierto abdomen danzaba una rosada lengua, que lamía ávidamente la suave piel del pececito.
-Ki… Kibum… de-déjame…- Decía Hae entrecortado. El chico al parecer de nombre Kibum no hizo nada ante las órdenes de Hae. Con su lengua recorría toda la piel de su torso, hacia arriba y hacia abajo, terminando en su ombligo, delineándolo con la punta de ésta. Sus manos ya trabajaban en el elástico de su pantalón, había comenzado a bajarlo dejando ver el resorte de su boxer. Cada lamida aumentaba el volumen en los gemidos de Donghae
Ryeowook pudo alcanzar a notar unas cuantas marcas rojas en su piel, al parecer ese Kibum le había mordido hasta marcarlo.
-¡Kibum!- Kyuhyun soltó el brazo de Wook y se abalanzó sobre el nombrado, alejándolo de Hae. El pez por su parte abrió los ojos y cubrió un poco su abdomen; continuaba híperventilando. Heechul curvó los labios y se soltó del agarre de Hangeng, para acomodar las ropas de Donghae.
-¡Suéltame Kyuhyun!- Ambos comenzaron a forcejear en el suelo. El orden y la calma que reinaba en ese lugar habían comenzado a perderse. Kyuhyun y Kibum peleando en el suelo mientras Heechul ahora discutía con Siwon por querer seguir lo que Kibum no culminó antes. Hangeng y Ryeowook estaban ahí, parados solamente, presenciando todo.
-No permitiré que alteres el orden aquí- Kyuhyun se puso de pie, colocando uno de sus pies sobre el pecho de Kibum, quien ya estaba bien dominado. Lo miró con superioridad mientras pronunció.
-No tienes permiso para tocar a MI Donghae… Además tienes ya 3 pagos pendientes, idiota.- Kyu flexionó su pierna y apoyó ahora la rodilla en el pecho de Kibum, haciendo presión en éste. Levantó su puño derecho y justo cuando iba a propiciarle un golpe en el rostro…
-Yeeeeeeeeeey!- Un chorro de agua cayó en los ojos de Kyuhyun, despistándolo. Momento que aprovechó Kibum para apartarse de él como pudo. A un costado del árbol se asomaban Hyukjae y Sungmin con una cara divertida. El niño conejo fue responsable de ese chorro de agua, pues en sus manos tenía una curiosa pistolita de agua. Ambos rieron hasta que notaron la enfadada expresión de Kyuhyun.
-Ups…- Los 2 chicos se escondieron detrás del tronco. Kyu se puso de pie de nuevo, respiró profundamente y trató de calmar su enojo, hasta que se dio cuenta que Kibum estaba intentando ‘secuestrar’ a Donghae.
-Hey, déjalo y lárgate!- Y una nueva pelea empezó, ambos forcejeando ahora encima de Hae, quien sólo se quejaba.
-Me están lastimando!!- Pronunció en tono lloroso y con una mueca sumamente infantil.
-Déjenlo! Quítense bola de tarados!- Ahora Heechul se unía al forcejeo, intentando separar a todos de Donghae, pues aparte Siwon lo sostenía por la cintura, su plan era cargarlo y huir con él… Mismo plan que Kibum tenía en mente.
Hangeng y Ryeowook seguían ahí parados, observando plenamente la riña. Se miraron mutuamente y se alzaron de hombros.
Wook lo pensó y supo que esa su oportunidad para huir a cualquier lugar que fuera, mientras fuese lejos de ellos. Comenzó a retroceder poco a poco, hasta que un pequeño arbusto le obstruyó el paso, hubiera podido pasarlo sin problemas porque era… pequeño, hasta que escuchó un quejido proveniente del arbustito.
-Hey! Con cuidado.- De entre la maleza salió el chico pelirrojo… Ese de nombre Henry.
-Lo siento Henry- Wook se disculpó casi en un susurro. No quería que los otros lo voltearan a ver.
-Éste no es lugar para que andes aquí Ryeo… Vente conmigo, yo te ayudaré a escapar de aquí- Henry le sonrió; imitó el volumen de voz de Wook, captando la idea.
-Ohhhh Henry… - Una voz los sorprendió a ambos, en sincronía miraron a la persona dueña de esas palabras.
-Ahh.. Hangeng hola… tiempo sin vernos… - A Henry se le notó nervioso de pronto, salió de los arbustos y de inmediato se pegó a Ryeowook, comenzando a llevárselo.
-Demasiado tiempo diría yo, no te vayas~- Han sonrió de una manera extraña mientras alcanzó a tomar la muñeca de Henry. Con suavidad atrajo su cuerpo al propio.
-Es que yo… ehm, tengo cosas que hacer… Tú sabes- El chico de mejillas curiosas reía nervioso intentando no acercarse más a Hangeng, pero le era imposible.
Ryeo miraba la escena y en momentos miraba a los otros, que aún seguían peleando y tenían un pleno gallinero de insultos y groserías.
En los labios de Hangeng se dibujó una sonrisa juguetona. Con su otra mano rodeó la cintura de Henry y lo atrajo por completo a su cuerpo. Posó sus labios en el lóbulo del pelirrojo y comenzó a morderle con suavidad. Henry entre quejidos y retorciéndose en los brazos del otro miró a Ryeowook.
-¡Ustedes qué están haciendo!- A lo lejos escucharon la voz a coro de Kyuhyun y Heechul. Wook volteó y pudo apreciar cómo los miraban… En ese momento pudo ver también como Kibum cargaba a Donghae y huía con él entre los árboles. Tartamudeando, Ryeo señaló a Hae, pero parecía ya no importarles a los otros, iban directo al HanRy y Wook.
Por su parte, Hangeng ya había escabullido su mano dentro del pantalón de Henry, se notaba claramente cómo masturbaba al pelirrojo con fervor.
-Rye…Ryeowook…- El nombrado volteó y vio la escena que ofrecían esos dos. Han aún mantenía el cuerpo del pelirrojo bien apegado al suyo. Su mano trabajaba aún en el miembro de Henry, mientras sus labios se encargaban de succionar la piel de su cuello, dejando marcas de distintos tonos rojizos.
-Huye Ryeo… ¡Huye!- Como pudo le gritó… grave error. Kyuhyun se dio cuenta del significado que esa orden traía consigo. El pequeño Wook los miró a todos y comenzó a correr hacia los árboles. Podía escuchar detrás suyo los gemidos de Henry y la voz de Chul reclamándole a Hangeng, las zancadas de Kyuhyun y probablemente las de Siwon… eso era lo que más le alarmaba, nunca había sido un buen deportista, no corría rápido y era torpe, tropezaba con facilidad, pero no quería ser capturado por ellos; su desesperación por salir de ahí fue tanta, que de pronto se convirtió en un corredor excelente, pudo esquivar árboles, la raíz de estos que sobresalía en el piso, ramas y toda cosa posible que se le atravesó.
Cuando sus piernas dejaron de responder, llegó a un lugar extraño, todo estaba rodeado de árboles con la misma simetría y al centro había una enorme fuente redonda, no estaba en función, pero sí tenía agua. Ryeo no quería quedarse ahí, quería escapar aún más lejos, no volver a verles las caras, pero no podía, ya no podía correr más. Estaba híperventilando y unas cuantas gotas de sudor resbalaban en su cara.
Tratando de calmarse un poco, colocó sus manos en el borde de aquella fuente, respiró hondamente, mirando su reflejo en la cristalina agua. Se alegró de poder verse, se sonrió a sí mismo para darse ánimos. Suspiró con suavidad y sus oídos lograron captar…
-¡Ahí está!... No lo dejes ir!- La asquerosa voz de Kyuhyun irrumpió su calma, miró hacia atrás, en la dirección por la que venía y entre los árboles divisó a Kyu y Siwon corriendo hacia él, se había dispuesto a correr nuevamente hasta que una mano salió de aquella fuente, tomándolo por la ropa para sumergirlo dentro. El agua completamente fría golpeó todo su cuerpo, sintiendo como era jalado por… alguien o algo; a los segundos perdió la conciencia.
…………………………………
-Ahh… Espera… Eres un tosco!.. Me-me duele…!- Ryeowook escuchó a lo lejos esa voz que muy conocida se le hizo. Abrió los ojos recordando apenas lo que había sucedido, sin embargo no estaba mojado. Su vista lo primero que captó fue un techo alto, blanco, muy brilloso.
Aquellos gemidos que lo habían traído de vuelta a la conciencia provenían de alguien que no estaba lejos de él; el tono de voz se le hacía conocido.
Wook se incorporó lentamente, tallándose los ojos, recién despertaba.
Cuando estuvo completamente de pie, con la vista empezó a recorrer el lugar, era un cuarto extraño, vacío, completamente cerrado. Blanco casi deslumbrante con algunos cuadros negros, no tenían sentido alguno. No había ventanas… ni puerta, ni nada por donde se pudiera acceder. Continuó examinando con sólo la mirada toda la sala, hasta que frente a él observó una escena completamente… inadecuada.
En la pared se encontraba empotrada una cama, sobre una base de porcelana, en la cual una pareja era protagonista de esa inadecuada escena. Recostado en ella había un hombre que lucía alto, sus manos reposaban sobre los muslos del joven que tenía sobre sí, ambos estaban desnudos. El generador de esos gemidos era un chico de cabello algo largo y castaño, el cual tenía atado en una coleta, en su espalda tenía un tatuaje conformado por unas alas de ángel, por un momento el pequeño Wook pensó que se trataba de una chica pues su complexión era delgada y lucía frágil. Movía sus caderas lenta y suavemente mientras gemía y se quejaba. De inmediato Ryeo supo que se trataba el asunto, el chico estaba siendo penetrado por su compañero.
-Ya… ya casi…- La persona de abajo aumentó el movimiento de su pelvis, haciendo prácticamente gritar al otro.
-Cuidado… Me… me estás lastimando…!- El castaño se encorvó un poco, entre gemidos podían escucharse unos cuantos sollozos. El chico debajo de él lo tomó por la cintura y lo echo hacia atrás, recostándolo en la cama sin perder la unión. Continuó con un fuerte vaivén, sonriendo de manera sádica.
-Te encanta así de rudo… perra- Pronunció manteniendo aquella sonrisa, justo cuando iba a unir sus labios con los de su chico, recibió un golpe en la mejilla. Saliendo bruscamente del cuerpo ajeno, se hizo hacia atrás sobándose con la mano.
-A mi no vuelvas a decirme así! Recuerda que yo soy el Rey.- El chico castaño se sentó en la cama inflando las mejillas, mientras el otro aún sobaba su piel adolorida.
-Yo soy más Rey que tú… eres más como… La reina.- Y otro golpe cayó, ahora en la mejilla contraria.
-Auch… Reina salvaje, tenemos visitas.- Un tercer golpe venía pero no llegó, pues el joven castaño dirigió su mirada hacia Wook, que permanecía ahí… parado solamente, viendo todo lo que sucedía.
El pequeño los miró detenidamente ahora que pudo apreciar bien sus rostros y…
-Do… Doctor Jungsoo?... Profesor… Profesor Youngwoon?- Sí… aquellas voces, ambas le eran conocidas. Esos dos que hace algunos segundos estaban teniendo relaciones eran su profesor de deportes y el doctor de su escuela, sin embargo obtuvo respuestas que no esperaba escuchar.
-¿Doctor Jungsoo?... ¿Profesor Youngwoon? Estás equivocado pequeño. Yo soy Leeteuk y él es Kangin.- El chico castaño le sonrió mientras salía de la cama, envuelto en una ligera sábana blanca. Lucía tan amable… justo como su doctor escolar.
-No… no puede ser verdad. Ustedes el doctor Jungsoo- Wook se acercó un poco a él, viéndolo aún con detenimiento.
-Ya te dijo que no niño, no lo molestes.- El otro chico abrazó por la cintura al llamado Leeteuk.
-Ahora dinos… ¿Qué haces aquí?-
-Ahh… ehh bueno… no sé. Quiero salir de aquí… tengo que ir en busca del rey…- Ryeo desvió la mirada pues Kangin aún estaba desnudo y ya había comenzado a acariciar el vientre de Teuk.
-¿En qué puedo ayudarte entonces?- Sonrió el castaño, alejándose de Kangin, el cual bufó algo molesto.
-¿Usted es el Rey? Doctor Jungsoo ¿Qué lugar es éste?-
-Ya te dije que yo no me llamo Jungsoo, soy Leeteuk. Ahora dime ¿Qué necesitas de mi?- Volvió a sonreírle amablemente.
-Quiero salir de este mundo… Zhoumi me dijo que viniera hasta aquí y podría irme- Ryeowook alzó la mirada ahora que Kangin vestía al menos un pantalón.
-Zhoumi… Pequeño… ¿Zhoumi te dio algo a tomar?- Leeteuk se acercó al pequeño, mirando su rostro de cerca, con su mano abrió el párpado de Ryeo para observarle con detenimiento la pupila y el iris pero no encontró nada fuera de lo común.
-S…sí. Té.- Al escuchar esas palabras, Teuk torció los labios haciendo una mueca graciosa.
-Lo que me temía.- Pronunció por lo bajo. Caminó hacia la cama, con su mano levantó una esquina del colchón y sacó una pequeña cartera con un grabado extraño. La abrió y extrajo de ella una pequeña llave; tomó asiento en la cama, haciéndole una seña con la mano para que se acercara, Wook acató la orden, preocupado. Quería saber por qué había hecho ese tipo de gestos cuando le mencionó el té… ¿Y si era veneno? No, no iba a precipitar sus pensamientos, trató de olvidarlo. A los segundos pudo observar como Kangin se paró junto a Leeteuk, custodiándolo.
-Ten… ésta llave es para que salgas de éste mundo.- El castaño sonrió plenamente a Ryeo, y le entrego la llave en las manos.
El pequeño Ryeowook se quedó inerte, con la llave en ambas manos… ¿Tan fácil fue? ¿En serio ya podría salir de ahí? No lo creía. Miró la llave en sus manos y sonrió, la tocó, la delineó con la vista, era increíble para él… Pero pronto una pregunta más lo invadió y desilusionó… ¿Dónde tenía que usarla?. Alzó el rostro, dedicándole una mirada preocupada a Leeteuk, el cual como si hubiera leído sus pensamientos, le acarició la cabeza y comenzó a hablar.
-Sé que no sabes dónde usarla. En cuanto salgas de aquí, caminarás todo derecho hacia los árboles, NO CORRERÁS, caminarás- Hizo énfasis negativamente en esas dos palabras y continuó. –Atraviesa los árboles, no son muchos, y llegarás a una agradable casita, usas ahí la llave y podrás salir de éste mundo.- Y con una noble sonrisa finalizó. Ryeo también sonrió.
-Muchas gracias!- Se levantó de la cama haciendo 400 reverencias o más. Por fin podría salir de ahí.
-Ya ya niño, es mejor que te vayas de una buena vez- Kangin detuvo sus infinitas reverencias, tomándolo del hombro.
-¿Y cómo salgo de aquí?... no veo ni una puerta- Guardó en el bolsillo de su pantalón la preciada llave, y observó cada rincón de la habitación. En definitiva, no había ni puertas ni ventanas.
-Yo te ayudaré.- Su profesor de deportes… o más bien Kangin, lo encaminó hacia una de las blancas paredes, se posó detrás de Ryeo y colocó sus manos sobre los pequeños hombros ajenos.
-Cuando yo te diga “Ya” cierras los ojos ¿Está bien?-
-Sí- Nervioso, Wook suspiró.
Kangin por su lado, sonrió un poco, mantuvo su mirada en la blanquecina pared y tras unos segundos pronunció alto.
-¡Ya!-
Y así fue, cerró sus ojos con fuerza confiando plenamente en Kangin, sintió un empujón y después un golpe, había caído al suelo… al pasto más bien.
Colocó ambas manos en el piso y abrió los ojos un tanto temeroso, pero sonrió al instante. Estaba en el exterior, y los árboles que antes le habían indicado no se veían tan lejanos, pero tuvo presente las claras palabras de Teuk. “No correr”
Se levantó, sacudió sus ropas y comenzó a caminar mientras pensaba.
En verdad era extraño que esas personas no fueran quienes parecían. Estaba seguro que uno era su profesor de deportes y el otro su doctor escolar, ambos eran inconfundibles, sus rostros, sus voces, incluso sus personalidades eran iguales.
Ahora que tenía tiempo para pensarlo todo mejor, el chico rubio, ese tal Hyukjae… también le había visto antes, hizo memoria… se concentró y en efecto lo “encontró”. Lo había visto en su escuela, unos grados más arriba que él.
Pero ya nada tenía sentido, y no le importaba si eran o no sus profesores o compañeros o lo que fuera, al fin podría salir de ahí.
Llegó por fin a los árboles, no corrió y tampoco quiso voltear hacia atrás, se adentró en estos y en efecto, no eran muchos.
Otra sonrisa, aún más grande que las anteriores se dibujó en sus labios al encontrar la ‘casita’ que Teuk le había mencionado.
Sin acercarse mucho, la miró, era curiosa, una cabañita. Desde lejos podía ver la pintura de una tortuga en la puerta.
-Tan sólo tengo que atravesar esa puerta y seré libre- Habló para si, suspiró suavemente, apretó los puños y dio unos cuantos pasos.
-Mi martirio ha terminado.-
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