10.11.12

-Varias- Ilusiones entre líneas 3.



El cuerpo del pequeño Ryeowookie se llenó de escalofríos al sentir todos esos roces y esas palabras que por más que su mente analizó, no llegaron a tener sentido alguno. Reunió fuerzas y valor y sólo así pudo alejarse de aquella presencia humana. El acto ajeno le había incomodado de sobre manera, por lo que estaba decidido a golpear al progenitor de aquel manoseo.
Hizo fuerza en su puño derecho, dispuesto a pegarle a ese hombre que había estado detrás de él, tomó valor y cuando se volteó para mirar y a la vez dar su primer golpe se topó con nada… No había nada ni nadie ahí, no había ruido, ni la masa de personas, luces, nada, sólo la completa obscuridad… y él.

-¿Hola?- Pronunció en voz alta, tan sólo consiguiendo el eco de su propia voz. ¿Qué había pasado con toda la gente? Hace unos segundos estaba entre decenas de personas y ahora no había nadie ¿Cómo es que se habían ido todos tan rápido?
Se quedó parado ahí, esperando a que algo pasara ya que ahora tenía miedo, no por la obscuridad, si no por el mundo tan raro en el que estaba… si las personas habían desaparecido en un segundo, no dudaba que al dar un paso se cayera a un hoyo negro… o algo parecido.
El ambiente era tan callado, hasta que Ryeo pudo apreciar un sonido un tanto agudo, al parecer era proveniente de un violín. Continuó esperando a que algo pasara, y en efecto algo comenzó a ocurrir; un dolor de cabeza inmenso se apoderó de él.
El doctor Jung-su de su escuela le había enseñado a controlar los dolores de cabeza, así que recordó las instrucciones y las siguió. Se llevó ambas manos a los costados de su cabeza y con los pulgares propició un suave masaje en sus sienes. El dolor comenzó a disminuir lentamente, pero entonces el sonido que viajaba en el aire se volvió diez veces más agudo, siendo insoportable. Como si el sistema motriz del pequeño se hubiese desconectado, perdió fuerza en sus tobillos, en sus rodillas… la parte inferior de su cuerpo a partir de su cintura parecía estar fundida. Cayó al suelo haciéndose un ovillo, apretando su cabeza al no aguantar el dolor.
Su mente se hizo un desastre, sus ideas viajaban por aquí y por allá, sus recuerdos auditivos resonaban en su cabeza como disco rayado, no podía articular palabra alguna, de su boca tan sólo salían adoloridos gemidos. El mismo dolor lo orilló a cerrar sus ojos con fuerza, su ritmo cardiaco comenzó a aumentar notoriamente, su pulso sanguíneo… Todo estaba haciendo un fino eco en su interior.
Aún en el suelo se encogió más, hasta que logró rodear sus piernas con sus brazos; enterró su rostro entre sus rodillas y con lágrimas de dolor en sus mejillas se entregó inconsciente a la silenciosa y pesada obscuridad, sufriendo de espasmos involuntarios debido a su inconsciencia.

…………………………

Una suave corriente de aire golpeó sus mejillas, revolvió sus cabellos, se paseó entre sus dedos. El pequeño Ryeowookie abrió los ojos, sintiéndose de maravilla, como si tan sólo hubiera tomado una siesta en el lugar más cómodo del mundo; estaba reconfortado, animado y sobre todo calmado.
Se puso en pie mientras se estiraba y arreglaba sus ropas, bostezó un poco y como era de imaginarse, su panorama había cambiado completamente, nuevamente estaba en el exterior, ahora era una extensa pradera con unos cuantos árboles de distintos tamaños dispersos por ahí.
Suspiró al admirar el nuevo escenario y comenzó a buscar en sus bolsas el papel con las indicaciones.

-¿Dónde está?... Acaso ¿lo perdí?- Miró rápidamente a sus alrededores pero nada, no había señales de su papel.

-Ahh… tendré que esperanzarme a que alguien me ayude… o me encamine o algo.- Hizo un leve puchero al no tener otra opción y comenzó a caminar hacia cualquier lugar, de todas maneras no había un camino, ni nada que no fueran árboles.
De detrás de unos arbustos cercanos brincó un chico… más alto que Ryeowook, cabello café y con una cara de hiperactividad en potencia.

-¡Juega conmigo!- Exigía el chico mientras brincaba y se reía.

-Hmm… Jugaré contigo si me ayudas ¿Ok?- Ryeo trató de convencer al chico con una propuesta que pensó, sería efectiva, pero no lo fue.

-Noooooo, no me gustan las condiciones! ¡Juega conmigo!- El chico se acercó a Wook y comenzó a tirar de la manga de su playera, mientras daba saltitos y sonreía.

-No te cuesta nada ayudarme… Anda ¿Sí?- El chico desconocido lo miró sonriendo y detuvo ese ataque de saltos.

-Está bien, te ayu…-

-¡DONGHAE!- Un grito grave resonó en toda la pradera, como si hubiese venido del cielo… o algo así. En cuanto el chico animado escuchó ese nombre, se encogió y salió corriendo, perdiéndose entre los árboles y dejando solo al pequeño Ryeo… de nuevo.

-Oh… que bien.- En tono sarcástico y bufando, Ryeo comenzó a caminar nuevamente, ya sin importarle el tipo al que se había encontrado antes.
Caminaba y caminaba sin dar con alguien más o algún otro lugar, se sentía caminando en círculos, así que se dio por vencido un momento y se tiró al pasto, dando un suspiro y sintiendo la brisa del aire mientras esperaba a que algo se le ocurriera, en paz observaba las extrañas nubes que flotaban sobre el cielo… verde.
Las miró detenidamente… la mayoría tenían forma de cerezas… cerezas… ¿Acaso las cerezas eran emblemáticas en ese mundo o algo así? Analizó bien su estancia en ese lugar y en efecto, no era la primera vez que veía cerezas, ya las había visto con Shindong… aunque fueran extrañas, luego el tipo raro Heechul cantó una canción que involucraba una cereza negra… o al menos la palabra, ¿Y ahora las nubes?
Abandonó su posición para sentarse sobre el pasto, aún observando el techo mientras ideas comenzaban a surcar su mente.

-Ja! Y qué tal que las cerezas son como su Dios… El Dios de toda esa gente loca… Claro, si por algo están tan locos, son regidos por una fruta…- Comenzó a reír alto ante las cosas que se le habían ocurrido, hasta que se dio cuenta que estaba divirtiéndose solo… entonces empezó a dudar de su sanidad mental.

-Quiero irme a casa… será mejor que continúe- Se puso de pie llevándose la sorpresa de que nuevamente el lugar había cambiado tan sólo un poco, había árboles más grandes, altos y frondosos y el pasto era un poco más largo.
De pronto escuchó unas cuantas voces, así que guiándose por el sonido, se encaminó; casi al llegar a un árbol grande y ancho se dio cuenta que dos personas venían caminando hacia él, sin notar su presencia. El pequeño se escondió entre unos arbustos cercanos y observo a los sujetos.

Ambos iban caminando lento así que Ryeo tuvo tiempo de examinarlos perfectamente… y ahí estaba nuevamente ese vendedor de drogas raro, pero no era acompañado por su conejo. El chico que Kyuhyun iba abrazando por la cintura era delgado, rubio, con una sonrisa tímida, y con una mirada apenada.

-Kyu… tienes en tu labio… - El chico rubio miró de reojo a Kyuhyun, sonrojándose al pronunciar aquellas palabras y haciendo ése énfasis. Efectivamente tenía algo cerca de su labio, una especie de líquido rosado. El mencionado aferró más a él el cuerpo ajeno y sonrió con descaro mientras habló cerca de su oído pero en un tono lo suficientemente audible para Ryeo.

-¿No planeas quitármelo, Hyukjae?- Con una de esas sonrisas cínicas se quedó mirando fijo al chico rubio, el cual sólo se sonrojó aún más, desviando su mirada.

-Anda… yo sé que quieres- Pronunció una vez más el castaño.

-S…sí…- El chico rubio de nombre Hyukjae tomó el mentón de Kyu y lo acercó a su rostro, dejó salir su lengua y deslizó la punta por la comisura de los labios ajenos, hasta llegar a aquel residuo rosado. Se llevó un poco a la boca y comenzó a degustarlo, por los suspiros que dejaba ir y las expresiones que hacía parecía tener un buen sabor. Cuando dejó ir su lengua por segunda vez para terminar de limpiar el rostro de Kyuhyun, éste se movió un poco, atrapando la lengua del rubio entre sus labios, convirtiendo esa pequeña trampa en un beso. A los ojos de Ryeowook ese beso lucía algo desesperado, pues ambos parecían estar en una lucha por ser el dominante de la cavidad bucal contraria. Las manos de Kyu iban rápido, mientras se encargaba de dejar sin aire al rubio, comenzaba a desabotonar la camisa que vestía, y eso le dio a Ryeowook una clara señal de lo que vendría, así que con todo el cuidado del mundo comenzó a moverse hacia atrás, para no ser visto y huir de esos dos. Justo cuando lo estaba logrando, una ramita en el piso se hizo notar, haciendo que el pequeño se asustara y regresara de nuevo a ocultarse en los arbustos.
Ambos chicos detuvieron todo acto al escuchar aquel ruido, clavando sus miradas en aquel vasto arbusto. Hyukjae, con su respiración fuera de su orden, pronunció

-¿Donghae?- El rubio tenía curiosidad de ir a ver, pero a la vez parecía asustado, así que se limitó a aferrarse al brazo de Kyuhyun, esperando un acto siguiente.
Ryeowook se inundó de miedo al ver como, decididamente Kyu se acercaba. No supo qué hacer ni como reaccionar, quedó congelado, en estado de pánico, si bien no le ayudaba en nada, lo único que hizo fue cerrar sus ojos con fuerza y esperar a que todo siguiera… como tuviera que seguir. De pronto sintió como una mano jaló el cuello de su playera hacia arriba, sacándolo de su pequeño escondite.

-Oh vaya… aquí estás de nuevo- Pronunció Kyu al mirar al pequeño, le restiró un poco la tela del cuello y enseguida pasó su mano al brazo de Ryeo, tomándolo con fuerza para que no pudiese escapar.
-Andas de mirón… ¿No?- Hizo fuerza para apretar el brazo ajeno.

-¡No!... yo no estaba espiándolos! Suéltame!- El pequeño comenzó a forcejear en vista de que su brazo empezaba a doler con aquel apretón, pero no consiguió nada.
Aún en esa circunstancia, con su mano libre Kyuhyun tomó el mentón de su rubio acompañante y lo miró firmemente, dedicándole unas palabras en tono suave.

-Hyukjae… ve a dormir ¿Sí?~ Yo iré a buscar a Hae.- El castaño le sonrió, cosa que impresionó a Ryeo, creía incapaz de sonreír a ése sujeto, a menos que fueran sus feas sonrisas cínicas.

-Pero yo también quiero ir por Donghae, él y yo…- Hyuk se sonrojó sin terminar su oración, bajando la mirada.

-Ve a dormir con el conejo… cuando regrese me ocuparé de ti… Es más, te acompaño- Sin esperar respuesta tomó al chico por la cintura, justo como minutos antes estaban, y comenzaron a caminar, Kyu casi arrastrando a Ryeowook, y éste no tuvo otra opción que seguirle el paso, era eso o en verdad dejarse ser arrastrado, no le veía ganas a Kyuhyun de soltarle el brazo.
No tuvieron que caminar demasiado, cuando ya se encontraban frente a ese enorme  árbol… muy parecido al que había sido testigo de su primer encuentro, pero estaba seguro que no era el mismo, había algo distinto… quizá el color púrpura del tronco, o tal vez las hojas anaranjadas y rosas. Nuevamente bajo la sombra de la copa se encontraba aquel niño conejo, ya no traía esa cinta en los ojos, estaba recostado sobre la panza de un enorme conejo afelpado, con nariz y orejas verdes, sus ojos de botoncito, realmente un peluche muy tierno. Ryeowook observó atentamente al conejo Min, respiraba un poco agitado y tenía sudor en la frente. El pantalón blanco que vestía hizo relucir una mancha en su entrepierna, el pequeño Wook se alarmó un poco, pensó que era sangre; mirando detenidamente, se dio cuenta que tenía el mismo color rosado de aquel líquido que Hyukjae le había limpiado a Kyuhyun del labio. ¿Qué era esa cosa? Si  algo le desagradaba a Ryeo era quedarse con la duda de alguna cosa simple, y estaba teniendo un pequeño debate de ideas mentales, no sabía si sólo lanzar su pregunta o quedarse con esa duda… con esos tipos no sabía qué le podría pasar si preguntaba.
El chico rubio se soltó del agarre y se arrodilló junto a Sungmin, empujándolo un poco para que le hiciese un lugar, recostó su cabeza sobre el muñeco de felpa y cerró los ojos.
Ryeowook observaba la “linda” escena que ambos chicos interpretaban, pero cada 5 segundos su mirada se desviaba a aquella mancha rosa… ¡Por qué tenía que ser tan curioso!

-Ya mismo me encargaré de ti- Reaccionando volteó a mirar al progenitor de esas palabras. Kyuhyun, quien aún lo sujetaba del brazo, tiró de éste y comenzó a caminar llevándose a Ryeowook, y éste le siguió el paso. Ya, que más daba, iba a preguntarle.

-¿Qué era ese líquido rosado?-

-Y según tú, no estabas espiando- El castaño rió sarcásticamente.

-No lo estaba! Sólo fue… una casualidad-

-Ya, que importa.- Kyuhyun se detuvo, posándose frente al pequeño Wook, sus labios se curvearon en una sonrisa torcida. Con la mano derecha, que era la que mantenía libre señaló al conejo y al rubio, que dormían plácidamente.
-¿Algo en él no te lo dice?-

Ryeo ya sabía de aquella mancha en el pantalón de Sungmin, pero su cabeza no alcanzaba a captar absolutamente nada.

-No…- Por más que examinaba al conejo no lograba dar con algo que le indicara el significado de aquella cosa.

-Oh vaya… veo que eres muy inocente… o tal vez quieres parecerlo. Pero no importa, yo te enseñaré qué es esa rosada delicia.- Nuevamente con una retorcida sonrisa, Kyuhyun rodeó la cintura del pequeño con su brazo, aproximándolo en demasía a su cuerpo. Ryeo se asustó y trató de alejarlo, pero no hubo resultados. En cambio Kyu soltó por fin el brazo ajeno… para deslizar su mano sobre el abdomen del pequeño.

-Ese líquido por el que preguntas… - Restregó la palma de su mano en el abdomen ajeno y continuó descendiendo hasta encontrarse con su hombría, sobre la cual aplicó un masaje algo rudo. -Se encuentra aquí-
Las mejillas del pobre Ryeowook enrojecieron, aún más asustado e incómodo empezó a retorcerse, nunca había tenido ese tipo de contacto con alguien… era sumamente extraño, y aún más cuando las caricias venían de un hombre desconocido. Además… ¿Qué quería decir con eso?...

“El… el semen de ese niño conejo… es rosa?” Fue lo único que su mente pudo maquinar antes de seguir forcejeando.

-Déjame…! … No me…- Pero el acto se detuvo antes de que pudiera culminar su frase porque un ruido proveniente de unos arbustos cercanos los asustó a ambos. Kyuhyun volvió a sostener del brazo al pequeño y comenzó a acercarse con lentitud al arbusto.

-¡Te encontréeeeeeeeeeeeee!  Un chico saltó del arbusto, haciendo sobresaltar a los otros dos. Era el mismo muchacho que había visto Ryeowook minutos atrás.

-Ohh Donghae, justo iba a ir por ti!- Antes de alejarse del pequeño Wook, Kyu dejó ir ciertas palabras cerca de su oído. –Ni se te ocurra intentar escapar.- Mismas que dejaron estático a Ryeo, obviamente sin ganas de intentar huir. En cuanto terminó su frase se separó de él, liberándolo completamente, para aproximarse a Donghae, al cual recibió con los brazos abiertos.

-¡Kyunnie!- El chico se colgó del cuello de Kyu, mordiéndole suavemente el mentón, haciéndolo reír.

-Hoy estás más contento que otros días, Hae.-

-Más bien me desperté con ganas.- Al escuchar esas palabras, Kyuhyun rodeó la cintura del chico con su mano izquierda, apegando su cuerpo al propio, mientras la derecha subió hasta los cabellos de Hae, los tomó entre sus dedos y tiró de ellos hacia atrás, haciendo que Donghae exhibiera su cuello.

-Ya me encargué de todo, hoy vas a ser mío, pes-ca-di-to.- Culminando sus palabras, mordió la blanca piel del “pescadito”, provocándole un suave gemido. Y ahí estaba nuevamente como espectador Ryeowook, no creía posible que ese tipo Kyuhyun quería besar y manosear a todo ser que se encontrara… y lo peor era que no tenía cuidado de quien lo viera, obviamente no le importaba.

-Pero Kyunnie… vengo de la casa ácida y esos 3 dijeron que vendrían para acá…- Donghae se mostró un poco triste ante eso.

-Hmm… que lásti…-

-¿La casa ácida?- Preguntó el pequeño Wook. -Yo… estuve ahí, y vi a 3 sujetos- El pequeño tenía un mal hábito, en veces su boca se desconectaba de su cerebro y hablaba impulsivamente.

Kyuhyun rió fuerte ante eso, separándose de Hae para ponérsele enfrente a Ryeo -En serio eres muy inocente ¿Verdad?... Estuviste ahí con esos 3 y sigues… vivo, ileso, intacto-

-¡Yo no soy como ustedes!-

-¿Y… cómo supuestamente somos nosotros?-

-Todos son unos pervertidos, en especial tú, Kyuhyun!-

-Kyunnie, nos dijo pervertidos!- Donghae se soltó a llorar… ¿Así nada más? ¿Por nada? En consuelo de esto, Kyu lo abrazó, acariciándole el cabello para calmarlo. Con una mirada asesina volvió a dirigirse a Ryeowook.

-Tal parece que ese chino tonto no te explicó todo… O tal vez ni te explicó nada.-

-¿Chino?... ¿Qué chino? ¿Y Explicarme qué?-

-Zhoumi… El por qué estás aquí, la razón de tu presencia en este mundo es por que ti…-

-Heeeeeeeeeeeeeeeeeeeey!!!!!!!!!!~~~~- Nuevamente Kyuhyun fue interrumpido por un grito, que a Ryeowook se le hizo conocido.

-Yaaaaa, mocosos. ¿Qué hacen aquí?- De entre un conjunto de árboles cercanos emergieron 3 personas, mismas que el pequeño ya “conocía”. Hangeng, Siwon y…

-Ahh Heechul, recién Donghae me avisó que vendrían.- el KyuHae hizo una reverencia ante los tres sujetos, éstos respondiendo de la misma manera. Sin decir más palabra, todos comenzaron a caminar rumbo al enorme árbol. Kyuhyun hizo una seña con la mano a Ryeo para que los siguiera, y resignadamente acató la ‘orden’. Las piernas le temblaban un poco al pensar que se había puesto casi a pelear con ese tipo Kyu, después cayendo en cuenta que iba a decirle el significado de el por qué estaba ahí, pero no terminó de decirlo… Ryeowook nuevamente se quedaría con la duda.
Cuando llegaron al árbol, el rubio y el conejo permanecían ahí, inexplicablemente había ya una mesa con sillas y varias cajas de colores sobre ella.
Hangeng, Heechul, Siwon y Kyuhyun tomaron lugar en las únicas 4 sillas, Donghae fue a encimarse con el rubio Eunhyuk y Wook se quedó ahí… parado, siendo ignorado por todos, excepto Kyu, que en veces le dirigía miradas firmes, de advertencia tal vez.

Chul comenzó -Bien… empecemos el trato. Mi adorado caballo lo hará ésta vez.- El “caballo” Siwon asintió con la cabeza. Tal parecía que la palabra ‘trato’ ponía de buenas a Kyuhyun… eso significaba que… ¿Harían un trato por drogas?


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