Con una
ligera sonrisa, el pequeño comenzó a caminar, esa casita lucía tan adorable,
era pequeña y tenía decenas de macetas con flores de distintos colores, todas
adornaban el camino que conducía a la puerta, en el piso había piedras de río
incrustadas, las cuales marcaban el mismo camino.
Ryeowook se
paró al inicio del corto caminito de piedras, sonrió al divisar esa puerta y
cuando dio varios pasos, ésta se abrió.
-¡Hah!
Volvemos a encontrarnos.- La sonrisa de Ryeowook se esfumó de sus labios y su
semblante fue sustituido por uno de completo terror, frente a él tenía de nuevo
a Kyuhyun. Pensó en huir de inmediato… pero no, ya tenía la llave para dejar
ese mundo y no retrocedería.
-Quita esa
cara de susto, ya no eres de mi propiedad.- Antes de que el pequeño tuviera
oportunidad de hablar o moverse, el contrario pronunció esa línea.
Examinándolo
mejor, Wook pudo notar que el más alto traía en la mano un pequeño maletín,
pero le restó importancia.
Kyuhyun
continuó caminando hacia el frente, pasó al lado de Ryeowook y con una de sus
cínicas sonrisas, habló bajo.
-Suerte… sé
que te divertirás- Y siguió su camino, colocándose una mano en la espalda… al
parecer le dolía pero ¿Por qué?... Bah, qué importaba, tan sólo lo observó
hasta que se perdió entre los árboles. Ryeo ya no le dio importancia así que
sacó la llave de su bolsillo, se acercó a la puerta y la introdujo escuchando
de inmediato un “Click”, indicando que la llave había hecho bien su trabajo.
En cuanto
empujó la puerta con su mano, la llave desapareció, Wook pensó que tal vez la
había tirado pero se fijó bien y no encontró nada, ya sin importarle se metió a
la casa, de todas maneras ya había abierto la puerta.
Dentro,
observó detenidamente y todo daba indicios de que no era un lugar deshabitado.
Había
estantes con libros de distintos tamaños, en una pequeña mesita un peculiar
juego de tazas y platos, una tetera rebosante de líquido y un platito con
galletas. En el sillón había hojas de periódico y en las paredes había varios
retratos pintados a mano… retratos de tortugas o paisajes, las cortinas que
cubrían las pequeñas ventanas eran blancas supuestamente, pero ya lucían viejas
y por lo tanto percudidas. Para Ryeo era una casa de muy mal gusto, todo al
igual que las cortinas se veía viejo y con poco uso, pero sin duda alguien
vivía ahí.
Sobre la
mesa grande había una pequeña canasta de gomitas, se veían ricas… Wook estuvo a
punto de tomar una, pero no eran suyas; ni siquiera sabía si sí eran gomitas
así que las dejó ahí por la paz.
Cerca de la
misma mesa había una puerta verde de madera, estaba llena de garabatos y frases.
Cosas escritas como “Tortuguita” o “El conejito y el mono pasaron por aquí”
“Las tortugas y los monos no hacen buena pareja”… Toda leyenda extraña era
acompañada de un dibujo sin sentido, pero había una oración que en especial
llamó la atención de Ryeowook.
“Huye en
cuanto puedas” era la única frase completamente legible y bien escrita… A decir
verdad daba un poco de miedo, pero igual no le tomó importancia, así que
decisivamente puso la mano en el pomo de la puerta pero la dejó ahí porque sus
oídos captaron una voz del otro lado de la barrera de madera. El pequeño se
puso atento para ver qué decía esa persona.
-Ahhh~ Cada
vez saben más ricas.- El dueño de esa voz rió suavemente. A Wook se le hizo
conocida. Se puso a pensar y sólo pudo recordar la misma voz que le susurró las
extrañas palabras en aquel lugar oscuro…
“-Cada vez te acercas más a mí… No tienes
salida-“
¡Sí! Ese
mismo que lo había manoseado… Bueno, no estaba seguro si era ese tipo pero su
voz sonaba casi idéntica, y en especial porque había dicho palabras iguales.
Ya, sin pensarlo más, giró el pomo, su sorpresa fue que ese alguien abrió la
puerta por él.
-¿Uhm?- El
sujeto miró fijamente a Ryeo, lo examinó de pies a cabeza mientras se rascaba
la cabeza y le sonrió. El pequeño Wook se heló por completo.
-¿Quién
eres?- Preguntó el chico desconocido mientras ladeaba su cabeza en signo de
curiosidad.
-Me… Me
llamo Ryeowook- Contestando rápidamente a la pregunta retrocedió unos cuantos
pasos. No sólo reconoció su voz, ya lo había visto antes también… ¿En dónde?...
¿En dónde lo había visto?... Se quedó en silencio admirándolo rápidamente,
haciendo memoria, tal vez en la escuela, o era hijo de alguna amiga de su
madre… Lo conocía… o al menos lo había visto antes, eso no podía ser un deja
vu, ese cabello negro y desordenado… esos rasgados ojos… Pero sus pensamientos
fueron interrumpidos por el presente.
-Ohh…-
Después de conocer el nombre del pequeño, sonrió una vez más, pero ahora de
manera extraña, torcida… pervertida. Se acercó un poco a él, pero Wook
retrocedió.
-Tienes que
quedarte a comer primero… Si es que quieres irte.- Y una vez más sonrió,
borrando de sus labios la fea sonrisa anterior; dio un gran paso para acercarse
más al pequeño.
-Y… ¿Qué
hay de comer?- Si bien esa sería su última condición para irse de ahí la
aceptaría.
“No puede
ser tan malo” Pensó mientras observaba fugazmente al chico frente a él. Tenía
el cabello negro y algo desordenado, su camisa era negra por igual, estaba
abotonada cubriendo su abdomen hasta su pecho, los demás botones no existían.
El pantalón que traía no combinaba absolutamente con lo demás, era blanco y
flojo… como el pantalón que usaba Ryeo en la escuela para sus clases de
educación física, pero ya qué importaba. Todo eso tuvo tiempo de pensar y la respuesta
de su pregunta nunca llegó, así que tuvo que hacerla de nuevo.
-¿Qué me
darás de comer?-
El
pelinegro enfocó su vista en la de Ryeowook, manteniendo un contacto visual que
para el pequeño fue penetrante y algo perturbador, sonrió una vez más, de lado
y con semblante triunfante y alcanzó a tomar el brazo del pequeño Wook.
-Esto.- El
sujeto desconocido hizo uso de su mano libre, colocándola en el área de su
hombría, la tomó por encima de la tela y la estrujó, ampliando más su sonrisa.
De la
impresión, Ryeowook se quedó pasmado, y su conciente regresó al mundo cuando
sintió aquella parte con su propia mano… El pelinegro había colocado la mano
del pequeño en ésa zona.
-¡Nooooo!-
Ryeo retiró rápidamente su mano de ahí, pero no pudo alejarse pues aún era
sostenido del brazo.
-Si ya
dijiste que comerás, lo harás y punto- Con una fuerza inimaginable, el sujeto
aventó a Ryeowook al sillón haciendo volar las hojas de periódico que estaban
sobre el asiento, lo tomó por el cuello de la playera y lo posicionó sentado,
para fácilmente abalanzarse sobre él.
-Será muy
divertido… no querrás irte.- Y sin más le arrancó la ropa a Ryeowook, admirando
su torso desnudo.
-Vaya…
tienes un lindo cuerpo, quien lo diría.- Y con sus dientes se lanzó a morder el
lóbulo de la oreja izquierda de Ryeo, el cual se quejaba y pataleaba debajo de
él.
-¡Quítate!
¡No me muerdas, me duele!- continuó retorciéndose más no logró quitarselo de
encima. Las manos del sujeto recorrían el abdomen de Ryeo varias veces,
sintiendo lo tibio que era. Pronto abandonó su oreja y apegó sus labios a los
de Wook quien en total rechazo movió su rostro, pero el pelinegro empleó su
mano para retenerlo por la barbilla y hacer posible ese beso. Una de las manos
de Ryeo pegaba con algo de fuerza en el muslo del cuerpo ajeno mientras la otra
trataba de alejarlo empujándolo por el abdomen; no logró moverlo ni un
centímetro de ahí.
-Eres muy
travieso… Con tu comportamiento sólo me estás excitando.- El pelinegro ofrecía
sonrisas extrañas cada 10 segundos mientras manoseaba el torso del pequeño
Wook, pero al no ser suficiente, sus manos se posaron al borde del pantalón
ajeno y comenzaron a trabajar desabotonando la prenda. Ryeo asustado colocó sus
manos encima de las suyas y paró la acción.
-Déjame por
favor… no sigas- El miedo lo estaba consumiendo, con lágrimas en los ojos lo
miró, pero el pelinegro tan sólo se mordió los labios, le pellizcó suavemente
las manos y continuó en cuanto el pequeño las apartó adolorido.
Sollozos y
quejas de Ryeowook recorrían cada rincón de la pequeña casita, mientras el
desconocido comenzaba a cumplir su primer objetivo, que era desnudar al
pequeño.
-Será muy
muy muuuuy divertido… y rico.- Con una mano en la pretina del pantalón ajeno
miró el asustado rostro del pequeño, le sonrió y con su mano libre le limpió
una lágrima. Esa milésima de segundo en la que Ryeo se quedó quieto y se dedicó
a ver el rostro del tipo… ¡Ya! Él también iba en su escuela. Lo había visto
varias veces porque era el presidente de la clase en unos grados más adelante
que el suyo… Kim Jongwoon, conocía su nombre porque algunos maestros lo
solicitaban para todo. Pero… ¿En serio era él? ¿El aplicado presidente de la
clase quería violarlo? No… ¿O sí? Ni siquiera le había preguntado su nombre…
Iba a preguntárselo cuando se dio cuenta que ya no tenía ni una prenda encima,
había sido muy rápido.
-Me alegra
que vayas a cooperar.- El pelinegro rió cínicamente haciendo ese comentario al
notar que Wook se había quedado quieto y como un imán apegó rápidamente su
lengua al cuello ajeno, humedeciendo la piel de éste, clavando sus dientes con
fuerza hasta crearle marcas enormes. Sus manos comenzaron a jugar con sus
pezones lentamente, logrando poco a poco endurecerlos; Wook había empezado a
manotear de nuevo, quería quitárselo de encima, las sensaciones en su cuerpo
eran extrañas, incómodas, dolorosas.
-No por
favor!... Me estás lastimando, déjame!...-
-Shhh~- El
sujeto colocó sus manos en el pecho de Ryeowook y ascendió hasta sus labios,
hizo ademán de besarlo y después sonrió, susurrando sobre éstos.
-Será mejor
que te rejales… Aunque me ruegues, no te dejaré ir, pequeño.-
Y
finalizando con una suave mordida, volvió a descender, pero ya no a su cuello,
ahora eran sus clavículas las víctimas de aquellas dolorosas mordidas, mismas
que provocaban sollozos, quejidos y lágrimas en Wook.
Afortunadamente
el pelinegro abandonó esa área, colocó sus manos en las caderas del pequeño y
con su lengua trazó un húmedo camino por su torso. La pasó lentamente en medio
de sus pectorales, de su abdomen, delineó con la punta su ombligo para después
soplar levemente en éste, haciendo retorcer a Ryeo.
-Tu cuerpo
es tan lindo… tan pequeño y frágil… Está nuevo, limpio… y es sólo mío.- ¿Cómo
que su cuerpo era “nuevo”? No lo sabía y no le importaba, quería salir de ahí
sin averiguar qué seguía, pero lamentablemente eso sólo se quedó en su mente,
pues el supuesto Jongwoon mordió uno de sus muslos fuertemente, haciéndolo
gritar. Con sus manos trató de apartarlo pero por alguna extraña razón no tenía
fuerza en los brazos, era ridículo.
-Mi momento
tan ansiado ha llegado.- Al escuchar eso, el pequeño Wook miró el rostro de
Jongwoon entre sus piernas, la manera en la que se relamía los labios era tan
enfermiza. Pero su mente se obstruyó cuando sintió la fría mano ajena tomar su
miembro, así es, era lo que más temía.
-Quiero que
me lo des todo Ryeowookie, no te contengas por favor.- Pronunció aquella
horrible oración con un tono de voz tan feliz, enfermo y pervertido, que causó
escalofríos en la espalda de su victima. Segundos después apegó su lengua al
miembro del pequeño y remarcadamente la deslizó por el tronco de éste,
haciéndole sentir la asperidad de su lengua. En su mano envolvió aquella
hombría que despertaba lentamente y ahora con la punta de su húmeda y caliente
lengua delineó el glande.
-Basta...
Ya... Ahhh por favor!... Déjame!- El pequeño estaba jadeante, diminutas gotas
de sudor comenzaban a formarse en su frente. Por más bien que todo eso se
sintiera no lo aprobaba, en verdad quería que ese tipo dejara de tocarlo, era
desagradable.
-Jongwoon
por favor...- dijo casi en un suspiro. De inmediato sintió aquella penetrante
mirada sobre la suya, sin embargo el pelinegro estaba sonriéndole.
-Ese no es
mi nombre, pequeño. Me llamo Yesung-
Otra persona
más que no respondía a su nombre 'real'. Ese asunto comenzó a dar vueltas en su
cabeza hasta que su concentración se rompió con una nueva acción. Jongwoon... O
Yesung había introducido por completo su miembro a su cavidad bucal. Raspaba el
glande de éste en su paladar y con su lengua se ayudaba a humedecer la piel del
tronco. Poco a poco estaba logrando en Ryeo una erección… involuntaria, pero la
logró. Una de sus manos se dedicaba a sobar el muslo del pequeño, con la yema
de su dedo remarcaba aquella mordida que bien profunda le había dejado en la
piel. Su mano derecha se ocupaba de delinear con su índice el contorno de su
ombligo; mientras su boca se encargaba de hacerle un delicioso oral a Wook. El
pequeño tan sólo se retorcía, con una de sus manos trataba de acallar sus
involuntarios gemidos cubriendo su boca mientras con la otra intentaba alejar a
Jongwoon de entre sus piernas. Pero nada iba a apartarlo de ahí cuando la
imagen que Ryeo le ofrecía era lo más erótico que habia visto hasta el momento:
el delgado cuerpo del pequeño recostado en el sofá, las gotas de sudor en el
rostro acentuaban su excitada expresión, la mano cubriendo su boca, su pecho se
inflaba a un ritmo acelerado, sus piernas se retorcían varias veces, y para
terminar, sus gemidos y su ruegue por parar terminaban de complementar la
escena.
-Te ves...
Delicioso- Yesung lo admiró por un momento y en seguida retomó su acción
anterior. Introdujo de nuevo el ahora erecto miembro de Wook en su boca,
humedeciéndolo por completo, movía su cabeza hacia adelante y atrás
estableciéndo un ritmo levemente acelerado. En veces jugaba con él, lo lamía
remarcando su lengua, lo masturbaba con ambas manos, mordía el glande mientras
se deleitaba con todos los gritos que Ryeowook le ofrecía.
-Nhhh...
No!... No! Ya... Ahh... Para por favor... Ya déjame!!- Con ambas manos Ryeowook
cubrió su rostro mientras imploraba que se detuviera. Un intenso cosquilleo
empezó a correr por el abdomen del pequeño, la sensación se extendía hasta sus
muslos provocandole leves contracciones.
-Anda... No
me niegues el placer de probarte...- El pelinegro sonrió tras decir su oración
e implementó un vaivén más rápido en ese oral, sintiendo por completo lo
caliente de su miembro, cada vena hinchada y lo duro que estaba ya. Tras varios
segundos y un largo grito, Ryeowook llegó al orgasmo, su cuerpo se llenó de
espasmos y la cavidad bucal de Yesung se llenó de aquel espeso líquido tibio.
Se aseguró de que todo estuviese dentro de su boca, sonrió mientras ascendía
por el torso de Wook, para así abrir su boca levemente y dejar un delgado
camino de semen en el cuerpo del castaño. A éste le pareció tan desagradable
que quiso llorar, la textura viscosa y temperatura del semen sobre su piel...
Era una acción tan sucia. Pronto tuvo de nuevo el rostro del pelinegro frente
al suyo, otorgándole un obligatorio beso, haciéndole probar su misma escencia.
-Mmhh...
Noo!!- Ryeo con los puños le pegó en el pecho logrando apartarlo y finalizar
ese asqueroso beso.
Lejos de
enojarse, Yesung sonrió, lamió el rastro de semen que había trazado
anteriormente y enseguida comenzó a desvestirse.
-Ahora es
tu turno pequeño Wookie, quedarás satisfecho- El pantalón de Yesung cayó al
piso dejándolo completamente desnudo. Con su mano tomó a Ryeowook de la nuca y
lo levantó hasta dejar sentado su espasmódico cuerpo. La respiración del
castaño aún era acelerada y no lograba recobrar la conciencia del todo, estaba
enojado, asqueado, asustado y cansado. Bajó el rostro clavando su mirada en la
nada, su vista estaba perdida, pero el toque de la mano ajena en su barbilla lo
hizo reaccionar. Yesung le levantó el rostro, le sonrió una vez más y entonces
en Wook nació un mal presentimiento sobre lo que seguía. Desnudo y parado
frente a él, el pelinegro pronunció.
-Me toca a
mí sentirme bien.- El castaño intentó retroceder al captar la nueva idea, pero
Yesung no se lo permitió, lo tomó fuertemente del cabello y lo retuvo ahí,
frente a su miembro.
-Por favor
pequeño… Mételo rápido…- El tono de voz que usó el pelinegro fue tan extraño,
tan suplicante.
-Mételo.-
Su voz cambió en un instante, era ahora fría y firme, la sonrisa de sus labios
se había borrado y su mirada mantenía una esencia dura.
-Si no lo
haces te morderé…- Su frase fue infantil y estúpida pero las mordidas de ese
tipo eran profundas… en verdad dolían, el cuerpo de Wook ya tenía varias
plasmadas en su piel y no quería tener ni sentir más.
El castaño
levantó su rostro con un seño frustrado, la sensación de derrota lo invadió, se
sentía tan estúpido dejándose vencer sólo por una amenaza de mordidas, en
verdad no quería hacerlo; sentía nauseas de sólo imaginarlo, pero
miserablemente tenía que continuar, aún no perdía la esperanza de que después
de todo eso podría salir de ahí.
Cerró sus
ojos e involuntarias lágrimas comenzaron a brotar acompañadas de diminutos
sollozos, abrió su boca con lentitud y dejó salir su lengua, lamiendo la piel
de aquel miembro. No sabía cómo hacerlo, ni siquiera lo quería, así que dejó
que su lengua vagara solamente.
-Más…
Mételo hasta tu garganta.- Wook instintivamente abrió los ojos y dedicó su
asustada mirada al pelinegro. Éste utilizó sus dedos pulgar e índice para
apretar su nariz y cortarle la respiración, sólo así logró que abriese la boca
e introdujo de lleno su miembro. De inmediato el pequeño cerró sus ojos con
fuerza, sintiendo lo grande que era, lo caliente y duro que ya lo tenía.
Sin saber
qué hacer comenzó sólo a mover su lengua de manera abstracta pero Yesung lo
jaló del cabello y comenzó a imponer un ritmo rápido. Ryeo se dejó hacer,
mientras más rápido terminara sería mejor.
-No… No
uses tus dientes…- La voz y respiración de Yesung se tornó pesada, claramente
se denotaba que estaba excitado. Las palabras que pronunció no tenían sentido
alguno para Wook, era imposible no usar sus dientes, más cuando su miembro era
excesivamente grande para su cavidad bucal. Pronto la saliva de Ryeo empezó a
desbordarse por los costados de sus labios, lo cual hizo excitar más al
pelinegro, pues tenía la vista clavada en el rostro del castaño, al notar eso
se mordió con deseo los labios y emitió un gemido apagado.
-Es
suficiente…- Sin más, Yesung sacó su erección de la boca de Ryeowook, con su
mano lo tomó de la quijada y con fuerza lo levantó, poniéndolo de pie frente a
él. El pequeño respiró cuanto aire pudo, siendo feliz de ya no tener que seguir
lamiéndosela.
-Ven
pequeño.- El pelinegro sonrió y cogió la muñeca de Wook, comenzando a
llevárselo contra su voluntad a la habitación de la que venía, por esa verdosa
puerta garabateada. Dentro había sólo
una cama, una ventana con una blanca cortina que creaba una entrada de los
rayos del sol muy agradable y decenas de peluches en el suelo. Junto a la cama
había una pequeña mesita de noche, en la cual Ryeo pudo notar nuevamente
aquellas píldoras rosadas… Eso explicaba ahora el por qué Kyuhyun iba saliendo
de ese lugar… y entonces eso explicaba también el extraño y ‘feliz’
comportamiento de Yesung.
Su débil
cuerpo fue arrojado a la cama, y de inmediato trató de levantarse, pero el
pelinegro se colocó encima suyo sin borrar esa estúpida sonrisa que tenía en
los labios. Ryeo quedó acostado en posición fetal, cubrió su rostro para no ver
a Yesung pero este retiró sus brazos para apreciarle. Con sus dedos delineó el
rostro de Wook, lo observó detalladamente, con la palma de su mano cubrió la
mejilla derecha y en la otra le entregó un diminuto beso, hubiera sido tierno
si Ryeo no hubiese estado tan asustado.
-Déjame ir…
Por favor.- Aprovechando la cercanía, Wook hizo un penetrante contacto visual
con Yesung, implorándole que lo dejara libre, sus lágrimas comenzaron a salir
nuevamente y pequeños sollozos las acompañaban.
-No llores
Ryeowookie, pero no puedo dejarte ir después de que provocaste esto- Lentamente
tomó su mano y la colocó sobre su erección, Ryeo de inmediato la retiró.
-Yo no
provoqué na...- Pero sus palabras fueron interrumpidas cuando sintió los dedos
de Yesung paseándose por su entrada, se quedó estático ante la incómoda
sensación.
-Que bonita
cavidad... Muero por profanarla.- Enseguida de esas pervertidas palabras,
Yesung llevó sus dedos indice y medio a su propia boca, comenzando a lamerlos
de una manera tan lujuriosa que la escena hizo sentir a Ryeo un vuelco en el
estómago.
-No lo
hagas!- El pequeño comenzó a retorcerse cuando los húmedos dedos del pelinegro
acariciaron su entrada.
-Relajate
Ryeo...- Yesung con sus labios besó su muslo izquierdo y ascendió repartiendo
un montón de pequeños besitos por toda su piel. Cuando llegó a su glúteo, dio
un beso sonoro y sin más introdujo sus dos dedos dentro de aquella contraida
cavidad., soltando un excitado gemido para acompañar el adolorido grito que
Ryeowook dejó salir.
Su lengua
comenzó a pasearse amorfamente por la piel de su glúteo, trazó figuras
abstractas con la lengua para finalmente darle una suave mordida. Movía sus
dedos con dificultad a falta de lubricación así que decidió retirarlos... Con
brusquedad.
Se irguió
un poco y sin más metió sus dedos a la boca del pequeño, los movio en ésta para
lubricarlos ya que Ryeo peleaba para que sacara sus dedos de ahí, sin embargo
se quedó nuevamente quieto al sentir esa húmeda y caliente lengua rondando su
entrada.
Yesung
pronto sacó sus dedos de la boca ajena viendo como un fino hilo de saliva se
formaba, adelgazándose hasta romperse, su entrada estaba húmeda en demasía así
que ya estaba listo. De golpe enterró sus dedos nuevamente dentro de su cavidad
anal, escuchando una vez más los sufridos gritos de Ryeowook.
-Basta!! Me
duele mucho...!!- El pequeño se retorcía mientras se aferraba con ambas manos a
las telas que cubrian la cama, tenía los ojos cerrados y suplicaba un alto a
gritos; su cuerpo estaba adolorido.
-Si sigues
moviéndote te dolerá más... Bueno… A mi ni me importa si te duele.- Finalizando
su oración con una sonrisa, apegó sus labios a la espalda de Wook, repartiendo
pequeños besos en su piel, al mismo tiempo aumentaba el bursco movimiento de
sus dedos dentro de su cavidad, poco a poco comenzó a aplicar un ritmo de
penetración rápida, creando un sonido horrible y asqueroso para Ryeo... Pero a
Yesung parecía encantarle o excitarle pues su respiración se había agitado y
soltaba suspiros remarcados cada vez que adentraba sus dedos en el pequeño.
-Basta...
Basta ya...- Con nuevas lágrimas en los ojos Wook rogaba, su garganta ardía y
su cuerpo estaba completamente adolorido. Esta vez resultó su ruegue, el
pelinegro se detuvo y retiro sus dedos de ahí, pero de inmediato tomó lugar en
la cama, hincado frente al pequeño cuerpo ajeno... Iba lo peor.
Ryeowook
tan sólo sollozaba, impotente, enojado, adolorido, sintió como fue jalado de
las piernas, acomodado en la cama y pronto tenía encima suyo a Yesung, quien lo
abrazaba suavemente mientras besaba su frente y limpiaba sus lágrimas.
-Calma
pequeño… No llores más, mi corazón duele viéndote así… pero es que eres tan
tierno que no puedo aguantarme…- Con una sonrisa le entregó un besito en la
mejilla, fue descendiendo poco a poco, hasta depositar un largo beso en su
pecho. Sus manos sujetaron las piernas de Wook y las acomodó sobre sus hombros,
quedando él en medio de éstas. Acarició sus muslos y se deleitó con la
enrojecida marca de la anterior mordida que le dio. Tomó su miembro y comenzó
lentamente a delinear la entrada de Ryeowook, relamiéndose los labios; el
pequeño se asustó.
-Por
favor... Por favor no lo hagas... Ya no me toques... Te lo ruego...- las
lágrimas continuaban corriendo por sus mejillas.
-Shhh...-
El pelinegro se inclinó hasta quedar rostro a rostro con Ryeowook. -Te voy a
tocar hasta el corazón- Y tras sus palabras con un movimiento de su pélvis
enterró su miembro en su cavidad anal. El castaño arqueó la espalda y un grito
largo y adolorido escapó de su garganta. Yesung tan sólo sonreía.
-Tu cuerpo
pedía por esto... Que buena persona fue Zhoumi trayéndote conmigo... Ahora
comencemos nuestra diversión- Mordió el mentón del pequeño y comenzó un lento
vaivén con su cadera. Sus cuerpos estaban calientes y ambos perlados en sudor.
-Ahhh...
No... No q-quiero...- Ryeo posó sus temblorosas manos en los hombros de Yesung
tratando de empujarlo, pero no tenía fuerzas, su cuerpo estaba agotado, débil.
-Si no
quieres, entonces lo haré rápido- Con lentitud salió del cuerpo del castaño, lo
miró sonriéndole y de nueva cuenta lo penetró de golpe, deleitándose una vez
más con los gritos ajenos.
Pronto
retomó aquel vaivén, ahora era brusco y acelerado. Su ensanchado miembro se
restregaba por todas las paredes de su cavidad, era una completa delicia para
Yesung, quien emitía gruesos y pesados gemidos. Con sus labios buscaba los
ajenos, pero Ryeowook se rehusaba.
La
habitación estaba inundada de gemidos y gritos, el lugar olía a placer, delito,
dolor... violación. Pero al pelinegro nada de eso le importaba, quería profanar
cada vez más el pequeño cuerpo ajeno, y lo cumpliría. Empujaba cada vez más sus
caderas contra Ryeowook, sintiendo esa deliciosa y caliente fricción entre su
cuerpo y su miembro.
-Ya... Ya
no... Por favor Jongwoon...- Al escuchar sus últimas palabras Yesung se echó a
reír parando todo movimiento, jadeante se acercó al oido ajeno y con una voz
grabe recitó.
-Si vas a
gemir mi nombre hazlo bien zorrita... Soy Yesung- con una de sus manos tomó el
cabello de Ryeo y lo jaló, su mirada se posó sobre la otra y retadoramente
habló. -Quiero escuchar mi nombre- Movió su cadera recordándole que aún lo
penetraba.
-Ye...
Yesung... Nhhh Yesung!!- En Ryeowook nació una nueva sensación, se sentía
bien... Fue como si su cuerpo se hubiese relajado, así que insintivamente movió
la cadera en busca de sentir nuevamente aquello.
-Ohh...
Parece que lo encontré- El pelinegro sonrió, ya tenía a Ryeo harto de tantas
sonrisas. Comenzó nuevamente a moverse, golpeando dentro del pequeño ese punto
estratégico en el que al fin empezaba a disfrutar todo el acto. La mano de
Yesung tomó el miembro del castaño y empezó a masturbarlo al mismo ritmo que
penetraba su cavidad.
Ryeowook se
sentía ahora inexplicablemente bien, con sus manos se aferró a las sábanas de
la cama mientras se mordía el labio.
-Yesung...
Me siento... Ye-yesung yo...- Con su mano intentaba retirar la de Yesung de su
miembro, las sensaciones en su cuerpo aumentaban cada vez más y tenía miedo de
lo que pudiera pasarle. El pelinegro lejos de deterse aumentó todo movimiento,
sus estocadas eran profundas, golpeando cada vez más la próstata de Ryeowook, sintiendo
una plena satisfacción al mismo tiempo.
-Yo...
No... Ya no!! No!!- Wook manoteaba, esa sensación de
cosquilleo en su abdomen se hacía presente de nueva cuenta, sus muslos
nuevamente empezaron a contraerse y ésta vez su cavidad anal también, apresando
el miembro de Yesung.
-Nhhhh… Un poco más, pequeño…- El pelinegro aumentó la velocidad en la que penetraba a Ryeo, su cadera comenzaba a doler al mantener un ritmo tan elevado, pero sentía cerca el orgasmo de Ryeo y el suyo, por nada pararía ya.
-Ahhh…. Nooo!!- El pequeño cuerpo de Wook se contrajo, sintiendo toda una corriente eléctrica que nació en su nuca, corrió por toda su espalda, su abdomen, sus muslos y finalmente terminó en los dedos de sus pies. Segundos después aquel tibio fluido que nació dentro de él estaba deslizándose por la piel de su torso, escurriendo en la mano de Yesung. Al percatarse de eso, Ryeowook tan sólo se cubrió el rostro apenado, su respiración estaba incontrolable al igual que su ritmo cardiaco, pero aún no pudo descansar, pues el pelinegro continuó arremetiendo contra él.
-Veme Ryeowookie…- Con esfuerzo, tomó las muñecas de Ryeo y las apegó a la cama, dejando vulnerable su rostro. Lo observó fijamente antes de dar las últimas estocadas.
Dos, tres, cuatro… a la quinta Yesung llenó aquella virgen cavidad de su blanquecino fluido, provocando un largo gemido en el pequeño. Por su parte el pelinegro comenzó a reír, recostando levemente su cuerpo en el ajeno, mordiendo de nuevo el mentón de Wook.
-No… no puedo más…- Ryeowook suspiró pesadamente y perdió la conciencia.
………………
-No… no más!- El pequeño Ryeo despertó de golpe, se irguió en la cama y talló sus ojos.
-¡Despertó!- Sin abrir los ojos aún escuchó junto a él una conocida voz… ¿Kyuhyun?. Suspiró lentamente rezando que el creador de esas palabras no fuese él, lentamente abrió sus ojos y en efecto, ahí estaba Kyuhyun sentado en una silla junto a su cama… ¿Su cama?... ¡Sí! Finalmente estaba en su habitación. Sonrió, pero pronto se preocupó al caer en cuenta que en su cuarto estaba Kyuhyun.
-Por fin volviste a la conciencia. ¿Cómo te sientes pequeño?- Kyu colocó una de sus manos en la frente de Ryeowook, sonriendo de inmediato.
-Yo…-
-¡Hijo!- Interrumpiendo sus palabras, la madre del pequeño Wook entró por la puerta y se lanzó directo a él a abrazarlo; el castaño le correspondió. Detrás de ella venía un muchacho de cabello negro y uniforme blanco, un enfermero al parecer… ¿Sungmin?
-Mamá… Quiero cambiarme de escuela…- Por impulso soltó esa oración. El mundo alterno del que despertó le dejó en más que claro que no quería volver a ver a ninguna de esas personas que estuvieron ahí, pero lamentablemente ya lo estaba viendo. Kyuhyun y Sungmin ahí… era una realidad, estaban ahí. Tras deshacer el abrazo, miró a las 3 personas en su habitación, tenía tantísimas dudas. ¿Todo había sido un sueño?
-No digas eso hijo.- Su madre rió gentilmente.
-¿Qué me pasó?- Preguntó Wook con ganas de saber todo lo ocurrido.
-Permítame a mi explicarle- Kyuhyun colocó una de sus manos en el hombro de la madre de Wook y lo miró fijamente.
-Antes que nada me presentaré ante ti. Yo soy el doctor Cho Kyuhyun, y él es mi ayudante, Lee Sungmin.- El nombrado hizo una reverencia. -Tuviste una fiebre muy intensa… te hizo perder la conciencia durante 5 días en los cuales tuvimos que administrarte medicamento. Fue difícil pero finalmente estás bien.- El doctor sonrió. Ryeo estaba impresionado con esas palabras… ¿5 días inconsciente?
-Dime… ¿Tuviste o tienes alguna clase de alucinación?- De la bolsa de su bata, Kyuhyun tomó una lámpara de bolsillo, se dirigió a Ryeo y comenzó a revisar sus ojos, sus pupilas, el iris… Y el pequeño no supo que contestar, obviamente no iba a decirle que alucinó todo un mundo alterno en el cual el doctor Cho era un pervertido vendedor de drogas y que ese ayudante que él tenía era un chico conejo ansioso de hacerle orales y que poseía semen rosa.
-Ah… ehm… No-
-Me alegro mucho.- Kyuhyun lo despeinó un poco y tomó lugar nuevamente en la silla. La madre de Ryeo se notaba claramente feliz.
-Señora, sería conveniente que le hiciera té y algo de comida a su hijo, su cuerpo está algo débil.- Indicó Kyu.
-Claro Doctor.-
-Ming, ayúdale por favor.- El pelinegro tan sólo asintió y salió de la habitación detrás de la mujer.
-Te pregunto sobre las alucinaciones porque te administramos un medicamento para niños… Tu cuerpo es pequeño y débil para tu edad, una dosis de adulto hubiese podido matarte… Así que tuvimos que ponerte inyecciones y darte pastillas pediátricas… de cereza.- Kyuhyun rió bajito. Ahí tenía ya otra explicación más de el por qué había cerezas por todos lados en ese mundo… Que tonto comportamiento tuvo su subconsciente, transformando todo lo de la realidad para combinarlo con su bizarro sueño.
-Me alegro que no hayas tenido ninguna… o alguna clase de pesadilla. La mente en veces suele proyectar cosas que no queremos ver pero tenemos ganas de cumplir.- Los ojos de Ryeo se abrieron en demasía al escuchar esas palabras.
-¿Sabes? La mente es demasiado poderosa. En casos extremos suele conectarse con la mente de alguien más, combinando sus pensamientos y deseos, fundirlos en uno mismo y proyectarlos a manera de ilusión.- Kyuhyun sonrió al ver el impresionado rostro de Ryeowook, pero rápidamente le cambió el tema.
-Tus maestros de la escuela se preocuparon por ti y vinieron a visitarte.-
-…¿En serio?- Estuvo a punto de hacer miles de preguntas sobre el tema anterior. Él no conocía a nadie de su sueño, Los había visto antes pero nada más… su mente era ahora un mar de confusiones, pero trató de poner interés a la nueva oración que ahora flotaba por la habitación.
-¿Quiénes vinieron?-
-Uhm… Tu profesor de Deportes y el doctor de tu escuela. Tu madre lo llamó y él me llamó a mi.- Otra “duda” más despejada… pero ahora estaba impresionado de que en ese extraño mundo alterno estuvieran teniendo sexo… ¿Sería acaso esa la realidad de sus maestros? Le surgió una risa mental al pensarlo.
-Me alegro por eso.- El pequeño sonrió. Unos golpes en la puerta interrumpieron… Era su mamá.
-Hijo, han venido de tu escuela a traerte las tareas.- La señora entró a la habitación seguida de alguien más, Ryeo no podía verle.
-Me retiraré por un momento, si necesitas algo o te sientes mal, házmelo saber.- Y con una sonrisa el doctor se esfumó de la habitación.
-Toma asiento por favor.- La mamá de Ryeo le indicó a la persona, y en cuanto Wook lo vio, sintió como si le hubiesen tirado un balde de agua helada encima.
Frente a él tenía a ese desagradable ser llamado Yesung… o Jongwoon, como fuera. Sus manos comenzaron a temblar de miedo, esa persona que minutos atrás se encontraba violándolo.
-Ye… Yesung.- Su mamá sonrió y salió detrás del doctor intuyendo que ese chico era amigo de Ryeowook.
-No me llamo Yesung, soy Jongwoon.- En las manos traía un folder con hojas, las cuales dejó en el escritorio de Ryeo.
El pequeño estaba ya completamente asustado, las escenas de ese tipo tocando su cuerpo empezaron a golpear su mente, por lo cual se removió un poco en la cama.
El pelinegro se sentó en la cama de Ryeowook y le sonrió amablemente, acción que provocó en el pequeño un enorme escalofrío.
-Ya estamos juntos Ryeowookie.- Sin más, Jongwoon envolvió a Wook entre sus brazos en un cálido abrazo.
-No!… No…!- Ryeowook intentó manotear pero perdió la conciencia nuevamente.
-Tan pequeño y frágil… Serás mío por siempre.-
¿Todo
fue un sueño? ¿O una ilusión mezclada con la realidad?-Nhhhh… Un poco más, pequeño…- El pelinegro aumentó la velocidad en la que penetraba a Ryeo, su cadera comenzaba a doler al mantener un ritmo tan elevado, pero sentía cerca el orgasmo de Ryeo y el suyo, por nada pararía ya.
-Ahhh…. Nooo!!- El pequeño cuerpo de Wook se contrajo, sintiendo toda una corriente eléctrica que nació en su nuca, corrió por toda su espalda, su abdomen, sus muslos y finalmente terminó en los dedos de sus pies. Segundos después aquel tibio fluido que nació dentro de él estaba deslizándose por la piel de su torso, escurriendo en la mano de Yesung. Al percatarse de eso, Ryeowook tan sólo se cubrió el rostro apenado, su respiración estaba incontrolable al igual que su ritmo cardiaco, pero aún no pudo descansar, pues el pelinegro continuó arremetiendo contra él.
-Veme Ryeowookie…- Con esfuerzo, tomó las muñecas de Ryeo y las apegó a la cama, dejando vulnerable su rostro. Lo observó fijamente antes de dar las últimas estocadas.
Dos, tres, cuatro… a la quinta Yesung llenó aquella virgen cavidad de su blanquecino fluido, provocando un largo gemido en el pequeño. Por su parte el pelinegro comenzó a reír, recostando levemente su cuerpo en el ajeno, mordiendo de nuevo el mentón de Wook.
-No… no puedo más…- Ryeowook suspiró pesadamente y perdió la conciencia.
………………
-No… no más!- El pequeño Ryeo despertó de golpe, se irguió en la cama y talló sus ojos.
-¡Despertó!- Sin abrir los ojos aún escuchó junto a él una conocida voz… ¿Kyuhyun?. Suspiró lentamente rezando que el creador de esas palabras no fuese él, lentamente abrió sus ojos y en efecto, ahí estaba Kyuhyun sentado en una silla junto a su cama… ¿Su cama?... ¡Sí! Finalmente estaba en su habitación. Sonrió, pero pronto se preocupó al caer en cuenta que en su cuarto estaba Kyuhyun.
-Por fin volviste a la conciencia. ¿Cómo te sientes pequeño?- Kyu colocó una de sus manos en la frente de Ryeowook, sonriendo de inmediato.
-Yo…-
-¡Hijo!- Interrumpiendo sus palabras, la madre del pequeño Wook entró por la puerta y se lanzó directo a él a abrazarlo; el castaño le correspondió. Detrás de ella venía un muchacho de cabello negro y uniforme blanco, un enfermero al parecer… ¿Sungmin?
-Mamá… Quiero cambiarme de escuela…- Por impulso soltó esa oración. El mundo alterno del que despertó le dejó en más que claro que no quería volver a ver a ninguna de esas personas que estuvieron ahí, pero lamentablemente ya lo estaba viendo. Kyuhyun y Sungmin ahí… era una realidad, estaban ahí. Tras deshacer el abrazo, miró a las 3 personas en su habitación, tenía tantísimas dudas. ¿Todo había sido un sueño?
-No digas eso hijo.- Su madre rió gentilmente.
-¿Qué me pasó?- Preguntó Wook con ganas de saber todo lo ocurrido.
-Permítame a mi explicarle- Kyuhyun colocó una de sus manos en el hombro de la madre de Wook y lo miró fijamente.
-Antes que nada me presentaré ante ti. Yo soy el doctor Cho Kyuhyun, y él es mi ayudante, Lee Sungmin.- El nombrado hizo una reverencia. -Tuviste una fiebre muy intensa… te hizo perder la conciencia durante 5 días en los cuales tuvimos que administrarte medicamento. Fue difícil pero finalmente estás bien.- El doctor sonrió. Ryeo estaba impresionado con esas palabras… ¿5 días inconsciente?
-Dime… ¿Tuviste o tienes alguna clase de alucinación?- De la bolsa de su bata, Kyuhyun tomó una lámpara de bolsillo, se dirigió a Ryeo y comenzó a revisar sus ojos, sus pupilas, el iris… Y el pequeño no supo que contestar, obviamente no iba a decirle que alucinó todo un mundo alterno en el cual el doctor Cho era un pervertido vendedor de drogas y que ese ayudante que él tenía era un chico conejo ansioso de hacerle orales y que poseía semen rosa.
-Ah… ehm… No-
-Me alegro mucho.- Kyuhyun lo despeinó un poco y tomó lugar nuevamente en la silla. La madre de Ryeo se notaba claramente feliz.
-Señora, sería conveniente que le hiciera té y algo de comida a su hijo, su cuerpo está algo débil.- Indicó Kyu.
-Claro Doctor.-
-Ming, ayúdale por favor.- El pelinegro tan sólo asintió y salió de la habitación detrás de la mujer.
-Te pregunto sobre las alucinaciones porque te administramos un medicamento para niños… Tu cuerpo es pequeño y débil para tu edad, una dosis de adulto hubiese podido matarte… Así que tuvimos que ponerte inyecciones y darte pastillas pediátricas… de cereza.- Kyuhyun rió bajito. Ahí tenía ya otra explicación más de el por qué había cerezas por todos lados en ese mundo… Que tonto comportamiento tuvo su subconsciente, transformando todo lo de la realidad para combinarlo con su bizarro sueño.
-Me alegro que no hayas tenido ninguna… o alguna clase de pesadilla. La mente en veces suele proyectar cosas que no queremos ver pero tenemos ganas de cumplir.- Los ojos de Ryeo se abrieron en demasía al escuchar esas palabras.
-¿Sabes? La mente es demasiado poderosa. En casos extremos suele conectarse con la mente de alguien más, combinando sus pensamientos y deseos, fundirlos en uno mismo y proyectarlos a manera de ilusión.- Kyuhyun sonrió al ver el impresionado rostro de Ryeowook, pero rápidamente le cambió el tema.
-Tus maestros de la escuela se preocuparon por ti y vinieron a visitarte.-
-…¿En serio?- Estuvo a punto de hacer miles de preguntas sobre el tema anterior. Él no conocía a nadie de su sueño, Los había visto antes pero nada más… su mente era ahora un mar de confusiones, pero trató de poner interés a la nueva oración que ahora flotaba por la habitación.
-¿Quiénes vinieron?-
-Uhm… Tu profesor de Deportes y el doctor de tu escuela. Tu madre lo llamó y él me llamó a mi.- Otra “duda” más despejada… pero ahora estaba impresionado de que en ese extraño mundo alterno estuvieran teniendo sexo… ¿Sería acaso esa la realidad de sus maestros? Le surgió una risa mental al pensarlo.
-Me alegro por eso.- El pequeño sonrió. Unos golpes en la puerta interrumpieron… Era su mamá.
-Hijo, han venido de tu escuela a traerte las tareas.- La señora entró a la habitación seguida de alguien más, Ryeo no podía verle.
-Me retiraré por un momento, si necesitas algo o te sientes mal, házmelo saber.- Y con una sonrisa el doctor se esfumó de la habitación.
-Toma asiento por favor.- La mamá de Ryeo le indicó a la persona, y en cuanto Wook lo vio, sintió como si le hubiesen tirado un balde de agua helada encima.
Frente a él tenía a ese desagradable ser llamado Yesung… o Jongwoon, como fuera. Sus manos comenzaron a temblar de miedo, esa persona que minutos atrás se encontraba violándolo.
-Ye… Yesung.- Su mamá sonrió y salió detrás del doctor intuyendo que ese chico era amigo de Ryeowook.
-No me llamo Yesung, soy Jongwoon.- En las manos traía un folder con hojas, las cuales dejó en el escritorio de Ryeo.
El pequeño estaba ya completamente asustado, las escenas de ese tipo tocando su cuerpo empezaron a golpear su mente, por lo cual se removió un poco en la cama.
El pelinegro se sentó en la cama de Ryeowook y le sonrió amablemente, acción que provocó en el pequeño un enorme escalofrío.
-Ya estamos juntos Ryeowookie.- Sin más, Jongwoon envolvió a Wook entre sus brazos en un cálido abrazo.
-No!… No…!- Ryeowook intentó manotear pero perdió la conciencia nuevamente.
-Tan pequeño y frágil… Serás mío por siempre.-
.Fin.
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