10.11.12

-Varias- Ilusiones entre líneas 2



Ryeo se alarmó al escuchar la última frase, así que comenzó a contarle lo poco que había vivido en ese mundo.

-Ya veo, al parecer tienes salvación.- Zhoumi sonrió plenamente.

-Me alegro mucho de eso pero… ahora quiero saber por qué estoy aquí. ¿Podrías explicarme eso también?- La respuesta principal había llegado a sus oídos pero no la segunda.

-Mira…- De la nada sacó un papel y una pluma… muy extraña; comenzó a dibujar líneas… letras, figuras, terminando en puros garabatos.

-Ésta es tu mente, todos tus pensamientos se alojan en ésta parte, mientras en esta otra tus recuerdos, y por último está… ésta parte.- En el dibujo había rayones que sorprendentemente eran entendibles, la tercera parte tenía plasmado un signo de interrogación. Ryeowook tan sólo pensaba que su mente no podía estar tan revuelta como aquel dibujo.

-¿Y esa última parte?- Señaló el pequeño con el dedo índice.

-Ésta parte… verás, esa parte de la mente es un enigma para todos. Puede proyectar tus pensamientos, crear ilusiones, sueños… no tiene una definición concreta.-

Ryeowook agradeció con sarcasmo mental a Zhoumi, ahora estaba mucho más confundido. ¿Para qué quería saber eso sobre la mente?

- …No te ofendas Zhoumi pero eso no me responde la pregunta.- El mencionado sonrió, sirviendo más té al pequeño, rebozándole la tacita.

-Dime Mi. Tu mente te trajo aquí, pero yo te ayudaré a salir, cuenta con ello.- Sonrió una vez más.

-Muchas gracias.- Wook sonrió de igual manera. Ese chico le había dado esperanzas pero sobre todo confianza, ya que todo indicaba que en verdad iba a ayudarlo.

-Ahora te explicaré lo último. Henry te dijo que tenías que ir con el Rey, ¿Verdad?-

-Así es, ¿Sabes cómo puedo llegar?-

Sin contestar, Mi sacó un mapa y comenzó a plasmar más garabatos… aunque ésta vez no se entendía absolutamente nada.

-Tienes que llegar a aquí, nosotros ahora estamos… acá.- Con su largo dedo señaló uno de tantos rayones, sólo era un montón de líneas juntas, Ryeo no estaba entendiendo nada de ese supuesto mapa, y lo peor era que Mi no se dignaba a explicarle, le hablaba las cosas como si Wook tuviera conocimiento pleno de ese mundo.

-No entiendo nada, no sería mejor si me llevaras tú?-

-¡No!... Yo no puedo ir tan lejos, está prohibido, pero te diré cómo llegar-

Otro papel más y Zhoumi comenzó a “escribir” con sus garabatos. Ryeowook, harto de estos le arrebató la pluma y el papel.

-Yo lo anoto- Y así fue, anotó cada una de las cosas que Mi le indicó y una vez teniendo todo, abandonó la casa. Para su sorpresa, un basto bosque rodeaba la pequeña estructura, por lo cual no tuvo otra alternativa más que adentrarse en éste.
Tenía las cosas un poco más claras pero continuaba teniendo dudas. ¿Por qué estaba prohibido que Zhoumi fuera “tan lejos”? ¿Quién había prohibido eso? Preguntas que atormentaban la cabeza del pequeño, pero eliminó esos pensamientos porque ahora tenía que concentrarse en seguir las instrucciones que le había dado aquel chico.

-Hmm… los árboles rosas me encaminarán hacia donde tengo que llegar.-
Leyendo sus anotaciones camino entre los árboles y enredaderas. De pronto percibió un dulce aroma en el aire, luces blancas emanaban de unos arbustos, estaba dudoso de ir a revisar ese lugar pero su curiosidad estaba ganando, al final se decidió por ir a ver. Con sus manos apartó la maleza, llevándose una sorpresa.

Tan fácil había encontrado los árboles rosados, pero no era todo, el pasto sobre el suelo tenía un color vainilla, muy lindo. El cielo mantenía una tonalidad lila degradándose a rosa, los rayos del sol le daban unos toques naranjas, pero no era el momento de fijarse en el paisaje, tenía que pasar a través de esos rosados árboles para llegar a su destino, mientras más rápido llegara, se iría pronto a su casa, eso era lo que más anhelaba. Los árboles rosas formaban un medio círculo, al centro de éste había un chico recostado sobre una enorme burbuja de agua, alrededor de él danzaban decenas de mujeres con vestidos blancos, largos, cortos, de tirantes. Ni una de ellas portaba uno igual, todas tenían cabello largo, sus pieles eran tan blancas, sus labios tan rojos. A consideración de Ryeowook, todas parecían muñecas de porcelana, se movían con gracia alrededor de esa burbuja, tiraban flores, se reían, un espectáculo muy lindo, hasta que…

-¡Basta! … ¡¡HE DICHO QUE BASTA!!- El chico sobre la burbuja gritó. Todo acto se detuvo, el ambiente quedó en silencio. Al bajarse de esa extraña “cama” de agua, varias mujeres reflejaron asombro, algunas asustadas, otras preocupadas.

-Argh… Tenemos un espectador.- El sujeto señaló justo a los arbustos por donde Ryeowook observaba el acontecimiento.

-Sal de ahí mirón.- Ya con miedo encima Wook decidió salir de su “escondite” para adentrarse en ese “Nuevo mundo”, obedeciendo a ésa orden porque no quería tener ningún problema con esa persona de aspecto serio.

-Hmmm… Chicas, por favor.-  Hizo una seña rara con la mano y dos de esas mujeres llegaron trotando agraciadamente con unas esferas que parecían de cristal sobre sus manos. Ambas se aproximaron a Ryeo y soltaron aquellos objetos encima de él. El pequeño ya sentía dolor cuando en realidad aquellas esferas eran sólo agua.

Genial, ahora estaba todo empapado frente a un montón de mujeres y un sujeto extraño.

-Argh… sigues apestando.- Con desagrado, el sujeto se acercó a él, haciendo una mueca tan extraña que, si no hubiera sido por su miedo, Ryeo se hubiera reído.

-Pero… si yo no huelo a nada- Alzó su brazo derecho olfateándose, metió la nariz a su playera y en efecto, él no olía a nada desagradable, tan sólo era perceptible el dulce aroma que flotaba en el aire de ese mini-paraíso.

-Hmm… ¿Comiste algo?- Una nueva mueca de desagrado se plantó en su rostro.

-No…- Y así era, no había comido absolutamente nada desde que llegó ahí.

-Como sea… ¿Qué haces metido aquí?- Con la mano, el desconocido le hizo una seña para que lo siguiera, retomando su lugar en aquella burbuja de agua. Ryeo lo siguió sin más; las mujeres continuaban danzando con gracia alrededor de ellos. El sujeto abordó su burbuja y miró al pequeño.

-Supongo que quieres pasar al otro lado ¿No?- No esperó respuesta y continuó. –Me llamo Shindong y bueno… no puedes estar aquí, y no quiero que estés aquí.- El tipo le señaló los árboles rosados, sorprendiendo así a Ryeo. ¿Tan fácil era salir de ahí? Iba a averiguarlo.

-Sólo tengo que cruzar esos árboles para seguir el camino… ¿Verdad?- Un “Ajá” en tono positivo recibió, así que lo único que hizo fue voltearse hacia donde estaban esos árboles. Iba a comenzar su camino cuando una de esas mujeres le bloqueó el paso; en sus manos portaba una cosa muy extraña.

-No puedo dejar que te vayas así nada más, si vas con ese olor por ahí, podrían pasarte cosas muy malas, así que hazme el favor de comerte eso, no importa que tan rico o feo te sepa.- Shindong le advirtió y enseguida la mujer le dio ese “alimento” a Ryeowook.
Ciertamente no tenía ni un gramo de confianza para comerse eso, parecían cerezas… de colores. El vástago constaba de tres pequeñas y redondas frutas, una de ellas era anaranjada, mientras la otra verde y la última amarilla, cada una tenía tres hojitas rojas derivadas del mismo.

-No… no quiero comerlo.- Aún con el fruto en la mano se volvió a mirar a Shindong. Éste torció los labios, después sonriendo amablemente… un cambio extraño.

-Anda, si no la comes podrían pasarte cosas horribles fuera de éste lugar… No quieres eso ¿Verdad?-

-¡Claro que no!... pero… - La verdad era que no entendía por qué ese sujeto estaba “ayudándolo”. Sus intenciones no parecían malas… bueno, no es que el sujeto fuera malo pero… Ya, que más daba, las palabras anteriores eran un claro mensaje de alerta, y no sufriría sólo porque la fruta que tenía que comer se veía extraña. Dio un muy largo suspiro, desprendió las frutitas de su vástago y se las metió a la boca. Con miedo por su sabor comenzó a masticarlas; una… dos… cuatro mascadas y…

-Woah…- Wook no podía creer el sabor que sus papilas estaban degustando. Era tan dulce, eran tan jugosas. Una explosión de sabores estaba ocurriendo en su cavidad bucal, ni siquiera quería pasárselo de tan rico que sabía. Su cabeza no pudo identificar ningún sabor, eran dulces, ácidas, un poco amargas, un poco saladas, su textura era un tanto porosa… pero le había encantado.
Shindong tan sólo lo miró con auto-suficiencia e hizo una seña a tres de las mujeres que danzaban por ahí. Éstas tomaron a Ryeo y comenzaron a encaminarlo hacia los árboles rosas mientras el pequeño aún estaba perdido en aquellos sabores. Antes de que esas mujeres lo “aventaran” del otro lado de los árboles, una de ellas le informó.

-Joven, le recomendamos que tome una siesta antes de continuar su camino, las poikis son muy fuertes.-

-¿Poikis?- Una vez que se pasó la fruta, miró a las mujeres.

-Lo que acaba de ingerir- Una de ellas contestó mientras le sonreía, y sin más, lo empujaron hacia los árboles, haciendo que de inmediato se perdiera de sus vistas, y es que lo lejos parecían tan sólo tres árboles, pero realmente era como un mini-bosque. Aquellos rosados árboles eran todos de distintos tamaños, había pequeños, intermedios, muy altos, pero todos frondosos. A lo lejos divisó un árbol verde, tal vez por ahí tenía que pasar, tal vez si se acercaba más el panorama volvería a cambiar, tal vez…

-Creo que esas chicas tienen razón… debería tomar una siesta, me siento cansado.- No lograba explicarse su cansancio pero finalmente pensó que no le pasaría nada si tomaba un descanso, después de todo no parecía haber nadie a sus alrededores. Así que decidió encaminarse hacia ése árbol verdoso, al cual le daba más luz que a los demás, tomó lugar debajo de éste, se hizo un ovillo y cerró sus ojos, no era lo más cómodo del mundo y mucho menos estando todo mojado pero podría descansar un poco.

Apenas comenzaba a perder la conciencia, cuando escuchó tenues palabras

Ahh, sí… No pares, ese beso dulce es fascinante
Tus rincones y líneas son infinitas… Quítate la ropa~
Tan sólo baila, ¿Estás listo chico astuto?
El amor fugaz es sucio…
Dulces y sombríos sueños~”

Abrió los ojos, pues todas esas palabras eran producto de un susurro en una canción.

-¿Por qué hay… música en el… y el bosque?- Hasta hace unos segundos aún lograba sentir el pasto en sus manos, pero ahora estaba acostado en el frío piso de un lugar extraño. Rápidamente se puso de pie, observando la nueva estancia, había mesas y sillas, adornos exóticos. El piso era cuadriculado a blanco y negro. Las mesas eran pequeñas y redondas, mientras que las sillas eran negras con motas blancas. Frente a él había un gran espacio libre y al fondo un escenario, todo indicaba que se trataba de un dance club… o como vulgarmente sus amigos del colegio los llamaban “antros”. La música que lo despertó se había convertido en una suave melodía, segundos después desapareció.
Las luces se apagaron y tan sólo se encendió la del escenario…

-Kyaaaaaaaaaaaaah~~~~~- Un grito agudo resonó en toda la estancia, el pequeño Ryeo se alarmó, no sabía lo que vendría.

-Ohhh tenemos un nuevo espectador el día de hoy… - En aquel escenario comenzó a caminar un sujeto alto, cabello negro y con un traje muy elegante… él único detalle era que no traía camisa. Éste sonrió al único presente y comenzó a hablar.

-Por favor, trata de no impresionarte mucho con lo próximo que verás, nuestras estrellas… y yo, sólo lo hacemos por gusto.- El sujeto volvió a sonreír… de una manera torcida. Se desabotonó el saco dejando ver su torso marcado, al mismo tiempo las cortinillas detrás de él se abrieron, revelando un gran sillón rojo, en él estaba sentado de manera algo exagerada otro chico, y detrás del mismo se encontraba parado uno más.
El muchacho que permanecía sentado se levantó, jalando las ropas de el que permanecía detrás, pronto lo liberó y caminó hasta ponerse a la par del primer presente. En segundos, los tres estaban parados frente al pequeño Wook. El sujeto de en medio comenzó a hablar.

-Bienvenido a éste hermoso paraíso… La casa ácida… ahh~ YO soy Heechul.- Hizo una reverencia, a decir verdad era un chico muy atractivo, tenía el cabello negro y un poco largo, su piel era blanca y parecía muy suave, su porte era elegante, todo perfecto… hasta que volvió a hablar… o gritar.

-Kyaaaaaaaaaaaaaah- Un segundo grito vino, y ahora Ryeo ya sabía quién era el generador de estos, el mismo Heechul; gritaba sin razón aparente.

-Mi nombre es Hangeng- El sujeto del abdomen descubierto hizo una reverencia mientras sonreía. Él mantenía una apariencia sana, su cara reflejaba ambición y a la vez amabilidad, su cabello era corto y un poco despeinado, parecía noble.

-Yo soy Siwon y…- No pudo terminar la frase pues el sujeto de nombre Heechul tiró del cuello ajeno y lo calló con un beso, era tan rápido, su lengua de inmediato se escabulló en la cavidad del nombrado Siwon. Hangeng los miró a ambos, bajando un poco la mirada, se notaba ahora un semblante triste en su rostro.
Heechul se separó de aquellos labios segundos después, relamiendo los propios. Miró a Ryeowook y sonrió amablemente.

-Siwon es mi caballo… Me encanta practicar equitación.- Sus palabras no tenían sentido… al menos no para la mente limpia de Ryeo, es decir… Siwon era una persona, era imposible que ese sujeto practicara equitación con un humano… ¿No?

-Y Hangeng… es mi sirviente. Lo sé, soy todo un príncipe… O debería decir ¿Una princesa?- Río escandalosamente mientras aventaba a Siwon al sillón. Hangeng con toda libertad pasó su brazo por la espalda baja de Hee, lo acercó a él y le mordió el cuello. Un gemido un tanto exagerado salio de los labios de Heechul.
Han elevó una de sus manos y extendió levemente la palma de la mano, ofreciéndola para que su ‘amo’ la tomara, y así fue. Después de ser tomado de la mano, Hee fue encaminado hacia el sillón, y éste tomó lugar por sí solo encima de Siwon, que yacía recostado sobre el mueble. Los tres voltearon a ver al pequeño Wook y sonrieron al mismo tiempo. Hangeng se ocupó de comenzar a desvestir a su amo, le quitó el saco y desabotonó su camisa, mientras sus labios se ocupaban de la fina oreja ajena. Así mismo Heechul comenzaba a quitarle la ropa a Siwon… y Ryeo tan sólo miraba el acto, no le quedaba de otra, ni siquiera sabía cómo salir de ese lugar.

Siwon comenzó a mover sus caderas suavemente, creando roces en el cuerpo de Chul; sus reacciones escandalosas ésta vez fueron más calmadas, suaves y diferentes. Una melodía suave inundó el lugar, y entre cortos gemidos, Heechul comenzó a cantar.

Cereza nega, hazme el amor, entrégate a mi…
Deja tu semilla en mi interior~
No importa si no me amas, ya que yo no te amo…

Y como su la canción hubieses sido dedicada para él, Hangeng removió por fin el saco y camisa de Heechul, propiciándole una mordida en su hombro, dejando de inmediato una marca roja en esa blanquecina piel. Las manos de Hee habían sido más habilidosas pues ya se encontraban liberando de sus prendas inferiores a Siwon. Cuando Han estaba desabotonando su pantalón, las luces del lugar comenzaron a bajar y bajar, hasta que el trío se perdió en la obscuridad… pero la melodía y el canto de aquel hombre no se detuvieron.

Torturame así…
Cereza negra, dámelo…
Cereza negra, dame más…

Sus cantos cesaron y la suave melodía cambió completamente a un ritmo más agitado.
El espacio libre que había frente a Wook comenzó a llenarse de mucha gente, incluso salio una masa de personas de detrás de él que lo arrastraron hasta en medio de aquel lugar. En menos de 3 segundos ya se veía rodeado de gente a la cual no podía verles los rostros, no sabía si era por la falta de luz o qué.
La música continuó y las personas comenzaron a bailar, sólo así pudo comprender que había sido arrastrado hasta la pista de baile, sin embargo él era la única persona que estaba ahí, parada solamente. No le interesaba bailar… ni siquiera le ponía atención a la música, tan sólo era ruido, él lo que quería era salir de ahí cuanto antes.
Ryeowook se iba a disponer a salir de entre el gentío cuando sintió a una persona chocar contra su espalda, pero no fue lo único, unas manos se apegaron a sus glúteos, apretándolos con algo de fuerza, logrando dejarlo paralizado; de la nada le había entrado un miedo descomunal, pronto unos labios se pegaron a su oreja y susurraron:

-¿Tú qué haces aquí, ah?... Eres un pequeño muy travieso…- Pronto las manos del desconocido se posaron sobre el abdomen de Ryeo. Éste invadido por el miedo, colocó sus manos encima de las ajenas para intentar separase, pero lo único que consiguió fue sentir como aquel sujeto apegaba su pelvis contra su cuerpo, comenzando a frotarse contra Wook haciéndole sentir su hombría.

-Cada vez te acercas más a mi… No tienes salida-


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